domingo, 18 de febrero de 2018

‘Ricardo Anaya es el verdadero peligro para México’: Porfirio Muñoz Ledo


No son muchos los políticos mexicanos que pueden presumir de tener unas memorias tan robustas como Porfirio Muñoz Ledo. En colaboración con James W. Wilkie y Edna Monzón Wilkie, publica Historia oral 1933-1988, volumen donde narra buena parte de su vida. “El hubiera no existe”, dice sin nostalgia y sin negar que le habría gustado llegar a la presidencia del país. No obstante, también reconoce, “de cualquier manera creo que estoy en la historia de mi país”.
De cara al proceso electoral, Muñoz Ledo advierte que estamos en un momento histórico y ante la posibilidad de restaurar la democracia de nuestro país.

Vive relativamente cerca de Los Pinos y pensar que pudo haber sido su habitante…

Hay destinos históricos y carreras políticas. Mi trayectoria me llevó a estar cerca de ahí como habitante principal pero las cosas no se dieron y la historia tomó otro camino.

Pero sin duda le habría gustado…

No es de gusto, es un camino histórico ser presidente de México. No ocurrió así pero de cualquier manera creo que estoy en la historia de mi país.

Pocos políticos podrían tener unas memorias de tal dimensión. ¿Cómo se lee?

Sí, es un trabajo amplio que narra mi vida hasta 1988. Soy un testigo y actor de la historia. Me veo como alguien fidedigno, lo que dije corresponde a lo que pienso y resiste a la prueba de la veracidad.

¿Por qué no las escribió usted?

Antes estaba en la vida pública y es muy difícil hacerlo cuando uno tiene tanto trajín, y después ya me habitué al sistema de historia oral. Me falta hacer la segunda parte y seguramente usaré el mismo método.

¿Qué habría hecho de diferente manera?

Siempre tenemos la posibilidad de hacer algo diferente, pero el ‘hubiera’ no existe. Ocurrió lo que ocurrió, es el flujo de la historia. Los resultados en dado caso quizá habrían sido semejantes.

‘Los resultados quizá habrían sido semejantes’, ¿cree en el destino?

No, hay líneas de acción que conducen a lo mismo. Hay accidentes graves y circunstancias excepcionales que cambian el rumbo, pero todo va rumbo a la misma búsqueda. Yo luché por la democracia de México por distintos caminos.

¿De qué político aprendió más?

De varios. El doctor Mario de la Cueva, mi mentor en la universidad, me formó desde el punto de vista cultural, intelectual y moral. Don Jaime Torres Bodet me trajo de Francia para trabajar en la Secretaría de Educación Pública, donde fui subdirector general de educación superior en investigación científica, a los 28 años. Tuvo mucha influencia en mí. el doctor Ignacio Morones Prieto, quien fue director general del IMSS, fui su segundo de abordo y le aprendí el lado humano del quehacer público. Aprendí de los presidentes aunque con ellos había menos diferencia de edad, Luis Echeverría me llevaba diez años y López Portillo y yo éramos casi de la misma edad.

¿Qué diferencias hay entre aquellos políticos y los de ahora?

Son muchas diferencias y circunstancias distintas. Echeverría fue el último de una dinastía formada desde abajo en la política y al interior del partido. A partir de López Portillo la formación es distinta, con más elementos tecnocráticos. Miguel de la Madrid trajo la debacle porque actuó como un antiguo empleado del Banco de México, instauró el neoliberalismo en México y nos condujo a la situación en que estamos actualmente.

¿Y los demás?

El derrumbe se mantiene con gobiernos ilegítimos, además. Cuando logramos democracia electoral en 1997 tuvimos éxito, pero todo se vino abajo con Vicente Fox. La debacle llegó con el gobierno perverso de Felipe Calderón y éste que es fruto de la ilegitimidad.

En el libro cuenta que uno de sus momentos más álgidos en términos negociaciones, fue el proceso de la toma del Congreso, cuando la oposición tuvo mayoría…

Sí, porque representó el cambio de un sistema de partido de Estado a un sistema de partidos. Cuando la oposición hizo mayoría en el Congreso y lo tomó en unas jornadas muy tensas. El PRI no quería reconocerlo, estuvimos al borde de un golpe de Estado, pero finalmente imperó la razón. Presidí la Cámara de Diputados y contesté el Informe presidencial. Ahí acabó al presidencialismo en México.

Usted fue de los primeros políticos en cambiar de casaca…

No puedes reducir las cosas a un cambio de casaca, porque aquello obedeció a un proceso histórico.

En esa lógica los cambios de partido que vemos hoy día obedecen a un proceso histórico y no a oportunismo…

Son diferentes, ahora obedecen a la corrupción política. Estamos a punto de un momento histórico en la vida de México, porque tenemos extraviada la democracia y porque este 2018 tenemos una cita fundamental con la restaurarla. De no depurar el proceso electoral podemos tener un descarrilamiento en la vida del país.

¿Será verdad que se acabaron las ideologías y por eso uno puede cambiar de un partido a otro con tanta facilidad?

No, esa es una tontería de Fukuyama, la versión más simplista del neoliberalismo. Las ideologías han existido por siempre.

Aunque la izquierda…

La izquierda no son los partidos, es una forma de pensar.

Pero al final, los partidos ganan elecciones…

No, yo no voto por partidos. Lo que cuenta es la manera de pensar. Uno puede ser de izquierda sin militar en un partido de izquierda. No hay un paralelismo entre ambas cosas.

¿Dónde pone a la coalición PRD-PAN?

Entras en política concreta. Me parece una alianza muy dudosa porque los restos del PRD están sumando a la derecha del PAN. El verdadero peligro para México es Anaya; Meade en cambio, es más de lo mismo.
¿Hay desencanto del PRD?
Totalmente, se fue a la basura de la historia; se degradó y corrompió. De sus cuatro fundadores ya ninguno está ahí. Andrés Manuel López Obrador, Porfirio Muñoz Ledo, Cuauhtémoc Cárdenas e Ifigenia Martínez. ¿Por algo será?

 Pero incluso entre ustedes ha habido división…

No, nos llevamos espléndidamente bien.

¿Cárdenas y Andrés Manuel se llevan bien?

Sí, tienen una buena relación personal, me consta. Todos estamos muy cerca.

¿Ve a Cuauhtémoc Cárdenas compartiendo templete con Andrés Manuel?

Eso dependerá de él, pero no lo veo imposible. Conforme los meses pasen la unidad será más visible.

¿Le gustan las alianzas de Morena con el PES, Lino Korrodi?

Andrés está en la época de sumar. Todas las personas que se han sumado tienen algo que aportar. La gente está nerviosa. Hay un fenómeno de cargada hacía él porque todo mundo ve que va a ganar. No se trata de criticar por criticar.

¿Le falta autocrítica a AMLO?

Todo mundo tiene un nivel de autocrítica y puede o no expresarlo públicamente, según le convenga. Yo tengo un gran sentido de la autocrítica y no siempre lo expreso.

¿Cuál es su principal autocrítica?

Siempre he sido un hombre muy impaciente, pero ya estoy dejando de serlo. Creo que en la política esto no es bueno porque no esperas los ciclos como deben darse.

Usted es de los que sostienen que en México no hubo democracia sino transición…

Así es, la transición se descarriló con Vicente Fox. Tuvo todo un modelo para cambiar el antiguo régimen y no lo hizo. En 2012 tuvimos el fraude de Peña Nieto, es un presidente ilegítimo. Los fraudes en Coahuila y en el Estado de México en 2017 son reales ahí están. Ahora Andrés Manuel López Obrador está muy arriba en las encuestas y va a ser difícil que lo bajen con fraudes.

 ¿Cómo entiende la política?

La política se ha degradado profundamente en México. Es una red de intereses inmunda. La corrupción tiene primacía sobre la política; y el arribismo sobre el mérito. Hay que recomponer la vida del país.

¿Y por dónde empezar?

Con elecciones limpias, acabar con la corruptela electoral y abrir el paso a una nueva generación.

Pero cómo, si se legalizó el uso de tarjetas para la compra del voto.

Eso lo vamos a reclamar ante el TRIFE, es un error muy grave. Estamos organizando a más de sesenta personalidades y medio centenar de organizaciones no gubernamentales para hacer un pedimento al INE sobre requisitos básicos para una elección creíble. Lo mismo haremos ante el TRIFE y la FEPADE. Supongo que lo haremos en un mes o mes y medio.

¿Cómo le gustaría ser recordado?

Como un hombre que pugnó toda su vida por la democratización del país, como un hombre de izquierda, lo soy desde la infancia.

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