miércoles, 8 de febrero de 2017

Operación Ayuda .- Julio Hernández López

 México, aliado, como Colombia
 ¿Impuesto de 2% a remesas?
 EPN: foto con repatriados

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EN DEFENSA DE LA FLORA Y FAUNA. El doctor José Sarukhán y el empresario Carlos Slim durante la entrega ayer de los premios Naturalista. El galardón es entregado a personas dedicadas a encontrar y cuidar nuevas especies de flora y fauna en el paísFoto José Antonio López
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o son hechos aislados. Es una estrategia plena, firme y en curso, con la disimulada aceptación del gobierno mexicano (aunque su prescindible vocero, Eduardo Sánchez, habló de un no contundente, rotundo, lo que en la práctica mexicana puede significar que ni sí ni no, sino todo lo contrario). Estados Unidos ha decidido convertir a México en una versión de la Colombia que ha sido tripulada desde Washington para combatir el tráfico de drogas. Ello requiere una apertura de puertas mayor a la ya emprendida por Felipe Calderón, en particular en la franja mexicana sureña, que Donald Trump pretende convertir en su tercera frontera informal, con la presencia ya no disimulada de agentes y asesores militares operativos, más la tecnología y supervisión de los comisionados extranjeros.
La palabra clave es ayuda, y un primer paso en el posicionamiento público de esa estrategia se dio con la filtración de fragmentos de la conversación telefónica entre Donald Trump y Enrique Peña Nieto. No se trataría de una intervención o una injerencia, sino una ayuda que ofrece el vecino fuerte ante la debilidad del contiguo, quien no puede con el problema. Aun cuando el gobierno mexicano, en concreto su canciller de Troya, Luis Videgaray, negó que se hubiera hablado en esa ocasión del envío de tropas a México, el propio Trump ha hecho saber, sibilinamente, que sí se habló en esos términos. Dijo el presidente de Estados Unidos que preferiría que Peña Nieto precisara los términos de lo conversado (como el hombre muy agradable que es y alguien a quien respeto), pero “ciertamente le ofrecí ayuda para derrotar a los cárteles de la droga, porque tenemos un problema (...) Ciertamente yo le ayudaría, si él necesita la ayuda”.
Ya estuvieron en Tapachula ni más ni menos que los jefes de los comandos Sur y Norte del ejército estadunidense, como se mencionó en la entrega de esta columna, el pasado 3 (Tapachula: el muro sur; Avance armado de EUhttps://goo.gl/KwYYF9). Y ayer, el secretario mexicano de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, informó que en fecha próxima estará en la Ciudad de México el nuevo secretario de seguridad nacional de Estados Unidos, el general retirado John Kelly, quien fue jefe del Comando Sur (de 2012 a 2016). Ambos funcionarios hablaron por teléfono (¿habrá filtración del contenido de la llamada?) y el hidalguense solamente dijo que las pláticas por venir se referirán a los temas de la agenda bilateral.
Kelly, ante un comité de la Cámara de Representantes, dijo que México podría ser un gran aliado en la lucha contra el tráfico de drogas, en especial en cuanto a la erradicación de los cultivos de amapola. Explicó sus planes concretos: por ejemplo, si le ayudamos (a México) a ir contra los cultivos de amapola, si les ayudamos a ir contra los laboratorios de producción y si les ayudamos a ir contra la heroína y las metanfetaminas mientras se mueven antes de llegar a la frontera. El general retirado es de la idea de perseguir a los criminales en los países donde se produce y por donde transita la droga, aunque también reconoce que es indispensable frenar la demanda de estupefacientes por parte de los consumidores estadunidenses.
Los secretarios mexicanos de la Defensa Nacional y de Marina, general Salvador Cienfuegos y almirante Vidal Francisco Soberón, respectivamente, por teléfono dialogaron también con James N. Mattis, el secretario de la Defensa de Estados Unidos. Según la información oficial, refrendaron su compromiso de atender los retos comunes de defensa, en forma conjunta con Canadá. Anunciaron que en abril se realizará, en Washington, la tercera reunión trilateral de ministros de defensa de América del Norte.
La nada encubierta Operación Ayuda cuenta con la ínfima capacidad de resistencia del gobierno mexicano, desmadejado sin compasión por la administración Trump en poco más de dos semanas vertiginosas en las que se ha anunciado la programada extinción del Tratado de Libre Comercio (con inmediatas consecuencias negativas para productores mexicanos) y se ha sostenido una grosera pretensión de que México pague por la construcción de un muro fronterizo que Trump ha decidido erigir.
Ayer mismo, un legislador republicano, Mike Rogers, quien preside el subcomité de seguridad del transporte en la Cámara de Representantes del vecino país, anunció que presentará una iniciativa para crear la Ley de Financiamiento Fronterizo 2017 (Border Funding Act of 2017, su denominación en inglés), que impondrá un pago de 2 por ciento a las remesas enviadas desde Estados Unidos (se mencionó, como vías para esos envíos, a Western Union y Moneygram), para así pagar el famoso muro. Según Rogers, con ese impuesto se recaudarían mil millones de dólares al año. La posibilidad de ese impuesto a las remesas enviadas por paisanos a sus familias es, sin embargo, solamente una parte del menú de opciones del que podría escoger Trump la que más le gustara.
En México, mientras tanto, las acciones gubernamentales continúan con la vista puesta en la propaganda interna, en la simulación. Peña Nieto estuvo en el aeropuerto de la Ciudad de México para recibir a 135 repatriados. La reunión fue en privado, en instalaciones de la terminal 2 del aeropuerto capitalino. El mexiquense difundió frases relativas al decoro y la dignidad que habrán de mantenerse en la relación con Estados Unidos, pues, aseguró, se puede llegar a buenos acuerdos con la potencia si hay respeto mutuo (el fatídico if). También mencionó que con el vecino país tenemos una gran colaboración y cooperación en distintas áreas.
Y, mientras el Rasputín de la Casa Blanca, el súper asesor Stephen Bannon, busca la manera de moverle el piso al papa Francisco, por liberal, según The New York Times, ¡hasta mañana, con la intención gringa de pedir contraseñas de cuentas de redes sociales a solicitantes de visas para conocer su orientación política (por lo pronto, en casos de los siete países a los que Trump ha etiquetado como amenaza)!
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