domingo, 25 de enero de 2015

Encinas .- José Agustín Ortiz Pinchetti



L
a noche del jueves, Alejandro Encinas vivió un momento estelar. Una multitud heterogénea se congregó en la antigua central de tranvías, por simpatía al personaje y por una coincidencia: estamos en favor de una reforma social por la vía democrática que desdeñaron los radicales de la generación anterior. Hoy es el punto de encuentro de todas las tendencias progresistas. Encinas, de 60 años, se veía fuerte (ha bajado de peso), alegre, seguro de sí mismo. Su informe como senador fue preámbulo para justificar su ruptura con el PRD, donde militó 25 años.
Es difícil coincidir con los reproches que le hace la actual dirigencia. Es el mismo grupo que le quitó, con malas artes, el triunfo como candidato a la presidencia del partido en 2008. Encinas soportó un largo proceso de descomposición y representó una conciencia crítica contra aquellos que construyeron una alianza con la derecha, cuyo único fruto fue la consolidación de la presidencia priísta. Al fin de cuentas elpacto será destructivo para todos los involucrados.
La trayectoria de Encinas es muy consistente. Desde muy joven participó en partidos socialistas y se incorporó al primer gobierno democrático de la capital, bajo la jefatura de Cuauhtémoc Cárdenas. Fue un personaje clave en el equipo de AMLO. Como jefe de Gobierno interino demostró capacidad política y administrativa. En los difíciles días del fraude y la resistencia no cometió, como señaló un crítico, un solo error, a pesar de estar entre la espada y la pared. En una época de corrupción generalizada, su ejecutoria ética es impecable. Es una de las pocas figuras respetables en el escenario.
Encinas ha declarado que será de izquierda el resto de su vida. Al salirse del PRD no decidió incorporarse a Morena, como algunos esperaban, sino intentará construir una red nacional para la reivindicación y unidad de la izquierda, espacio de encuentro donde puedan confluir muchos que no tienen partido y que participan en distintas organizaciones civiles. El objetivo: revertir el deterioro que viven las instituciones mexicanas. Quiere mantener autonomía personal y coincide con muchos en la necesidad de la pluralidad. Quiere completar su trabajo legislativo por el que votaron 16 millones de mexicanos. La decisión de Encinas parece coincidir con la desilusión e indignación de miles de perredistas y la demanda de unarefundación del Estado. La red tendrá que adquirir una forma organizativa. Los políticos sin organización son como peces fuera del agua. Todos coincidimos en que en este momento trágico para México no es posible mantenernos neutrales. Como dijo Dante Alighieri: El lugar más recóndito y oscuro del infierno está reservado para aquellos que en momentos de crisis permanecen al margen.
Twitter: @ortizpinchetti

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