domingo, 15 de septiembre de 2013

El gobierno renuncia al IVA: triunfo de AMLO. José Agustín Ortiz Pinchetti

E
l dramático giro en la propuesta fiscal de Peña prueba que la resistencia y la movilización, cuando tienen un mando firme, pueden volverse muy efectivas. El gobierno renunció a su proyecto de gravar con IVA alimentos y medicinas, lo que le hubiera permitido mantener la protección a los grupos más grandes de inversionistas, cobrar más fácilmente los impuestos y desplazar la carga a los sectores mayoritarios (incluso a los más pobres) incapaces de eludirlo.
El gobierno propone varios cambios: impuestos sobre dividendos, eliminación de la depreciación acelerada de activos, eliminación de mecanismos de elusión como han sido las consolidaciones, y gravar la venta de paquetes de acciones vendidas en la bolsa, modificación al régimen de la minería que ha saqueado los recursos no renovables y algunas otras medidas.
No hay duda que esto representa una nueva política fiscal justamente para impedir la distinta a la imperante desde el final del sexenio de Miguel de la Madrid. Los partidos progresistas, y concretamente AMLO, habían propuesto una gran reforma que contenía muchos de estos cambios. No habían llegado al poder porque la oligarquía decidió apoyar a los gobiernos de Calderón y de Peña. Hoy deben sentirse agredidos y engañados y seguramente lanzarán una campaña soterrada para frenar la propuesta. Todavía queda mucho por ver, hasta que finalmente se apruebe la iniciativa.
Es evidente que para el gobierno al renunciar al proyecto del IVA e inclinarse por una reforma parcialmente progresiva debe haber tomado en cuenta el entorno: el crecimiento se desplomó y llegó a tocar los límites de la crisis de 2008. El país parece acercarse a una convulsión social. La violencia se extiende a muchos puntos del país. La gobernabilidad está erosionándose y el descontento contra el régimen aumenta.
Todo eso es real y obliga al gobierno a actuar con realismo: imponer el IVA era una medida casi suicida, pero muy probablemente se hubieran lanzado si no existiera un movimiento que está en vías de volverse partido, está dotado de un liderazgo y estrategia clara y se extiende en todo el país. No quisieron asumir el riesgo de que AMLO asociara su lucha contra la reforma energética a la denuncia de un impuesto brutalmente impopular. Así, el tabasqueño puede acreditarse un triunfo más en su azarosa carrera política y Morena, al emerger en el horizonte, podrá gozar de un buen indicio. Pero la batalla contra el proyecto de enajenar una parte sustancial de la renta petrolera apenas comienza.
Twitter: @ortizpinchetti

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