miércoles, 3 de julio de 2013

Partidos pasan de la guerra sucia a la de pronósticos en Baja California

En las campañas, homofobia y acusaciones de vínculos con el narco,pederastia y corrupción

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El candidato de la coalición Unidos por Baja California a la gubernatura, Francisco Vega de Lamadrid, el pasado 21 de abril –cuando rindió protesta como abanderado–, flanqueado por los dirigentes nacionales del PRD, Jesús Zambrano, y del PAN, Gustavo Madero. A la derecha, el aspirante priísta, Fernando Castro Trenti, durante un acto en la Plaza Monumental de Tijuana, el 7 de abrilFoto Notimex
Roberto Garduño y Antonio Heras
 
Periódico La Jornada
Miércoles 3 de julio de 2013, p. 33
Tijuana, BC, 2 de julio.
La elección de gobernador en la cual contienden Fernando Castro Trenti y Francisco Kiko Vega pasó de dirimirse en periódicos, revistas y medios electrónicos, con acusaciones de corrupción y supuestas ligas con el crimen organizado, al terreno de las encuestas, que a pesar de su descrédito aún provocan optimismo desmedido entre los aspirantes.
El proceso se inició con augurios negativos. Castro Trenti, candidato de la coalición formada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM), del Trabajo (PT) y Encuantro Social (PES, de registro local), y Vega, postulado por los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD), Nueva Alianza (Panal) y Estatal de baja California (PEBC), compartieron la incredulidad de diversos sectores de Tijuana, Mexicali, Ensenada, Tecate y Rosarito.
Ambos aspirantes carecen de carisma y sobre ellos pesan diversas historias desfavorables, nutridas por los equipos de campaña de sus respectivos adversarios.
Detrás de ambos, alejado porque no dispuso de los recursos necesarios para una campaña de amplio alcance, se encuentra Felipe Ruanova, de Movimiento Ciudadano. Su participación testimonial no ha dejado de darle vivacidad al proceso por sus constantes y punzantes críticas a Vega y Castro.
Hasta ayer las coaliciones que respaldan a los principales candidatos mantenían sus campañas de lodo. Se acusaban de mentirosos, ladrones, acumuladores de propiedades, homófobos, de consentir colaboradores pederastas y de estar ligados al narcotráfico, en especial a la famosa familia de los Arellano Félix. La más reciente acusación se enfiló contra el PAN, al cual se responsabiliza de proteger, en el mandato de Ernesto Ruffo Appel, a Francisco Javier Arellano Félix,El Tigrillo.
Hoy ninguno de los dos candidatos tiene la certeza de que ganará. Al iniciarse la campaña el PRI impulsó a su candidato como una opción nueva de gobierno en Baja California, tras casi 24 años de administraciones panistas, que han sufrido un notorio desgaste ante su incapacidad de cumplir las demandas de una población cada vez más empobrecida e insatisfecha.
Castro llego a la contienda después de que Jorge Hank Rhon fue descartado por el estatus quo priísta, y una campaña mediática lo ubicó por encima de Vega con una ventaja inicial de 15 puntos.
Las campañas también dejaron un cúmulo de más de mil promesas hechas por ambos candidatos ante sus seguidores.
En Baja California también se elegirán cinco presidentes municipales y 25 diputados locales, 17 de mayoría y ocho de representación proporcional. El PAN gobierna el estado desde 1989, cuando Ernesto Ruffo Appel ganó las elecciones.
Desde entonces, cada seis años los priístas han intentado recuperar esa porción de la península, y hace seis años estuvieron muy cerca de conseguirlo con Jorge Hank Rohn, ex alcalde de Tijuana, donde vive 50 por ciento del electorado

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