miércoles, 31 de agosto de 2011

Mentadas a Calderón y el oído de la señora Hinojosa



Pobre señora Hinojosa, deben tronarle los oídos por cada maldición que recibe Calderón cada tres minutos
Pedro Echeverría V.

En México dicen que truenan los oídos
cuando te insultan o hablan mal de tí.

1. No se cuantos días van ni cuantos más tendrán que aguantar los mexicanos a la radio y TV que cada tres o cinco minutos al día pasan un comercial donde Felipe Calderón Hinojosa, el presidente ilegítimo, hace propaganda de su quinto y penúltimo informe su gobierno. Propaga en cada anuncio sus miles de kilómetros de carreteras construidas, las miles de viviendas, y que los servicios de salud están por acercarse al 100 por ciento, es decir, medicina universal para todos los mexicanos. La realidad es que no tengo forma de probar la extensión de carreteras y las viviendas que dice haber construido, pero sí para demostrar que más de la mitad de los mexicanos padecen un pésimo servicio de salud proporcionado por las dos instituciones más importantes del país: el IMSS y el ISSSTE.

2. El IMSS –fundado en 1943- tiene alrededor de 45 mil derechohabientes y el ISSSTE –creado en 1960- cuenta con unos 11 mil. El llamado Seguro Popular, fundado a principios del año 2001, debe tener inscritos, 10 años después, a unos 35 mil. Hay además hospitales militares para atender la salud de los milicos y otras instituciones particulares que atienden –mediante contratos- a instituciones públicas. Lo que se puede desprender de los números es que se habla de inscritos, de nóminas burocráticas, de estadísticas con las que se podría hablar de un 90 por ciento de registrados; pero decir –como lo propaga Calderón- del servicio universal de salud en México es caer absolutamente en la falsedad y la demagogia por la enorme deficiencia de esas instituciones.

3. Pertenezco al ISSSTE y me he atendido en él desde 1960, año en que se fundó; como investigador puedo hablar de su historia a partir de la atención que se le ha dado a sus derechohabientes: buena atención en su primera década, regular en los setenta, mala en los ochenta, pésima a partir de los noventa y a punto de desaparecer –por ineficiente- a partir del año 2000. Quizá lo mismo –con algunas diferencias- podría decirse de la atención en el IMSS donde he estado muy cerca por mis familiares y amigos, así como pendiente por profesión. ¿En qué se parecen? Falta de médicos, enfermeras, medicinas, camas; las citas para consultas generales pueden prolongarse hasta 10 días y para especialistas entre dos a tres meses. ¿De qué buen servicio de salud habla Calderón si se le ha abandonado?

4. Al parecer, lo más grave es que los altos funcionarios del IMSS y del ISSSTE son nombrados con criterios políticos y de amistad por los altos funcionarios del gabinete presidencial. Como políticos usan los cargos para hacer méritos y mantenerse en la cima. Esto les impide “limpiar la casa”, es decir, usar adecuadamente el presupuesto y el personal a su servicio. Muchos médicos –quizá la mayoría- usan la mayor parte de su tiempo para atender clínicas u hospitales privados, dándoles al IMSS y al ISSSTE, un papel secundario o bien, prefieren ser contratados por la institución pública para hacer cirugías y llevarse a sus clientes a sus hospitales privados. O bien, el mismo IMSS y el ISSSTE subrogan médicos, hospitales y medicinas en beneficio privado, cuyos negocios han crecido exageradamente.

5. Las consultas que en las dos primeras décadas no habían necesidad de pedirlas días antes, comenzaron luego a pedirse dos o tres días antes, luego una semana y hoy ni funcionan los teléfonos de citas y sí hay que ir a la clínicas por la mañana y por la tarde. Los médicos deben atender a 25 pacientes en su turno de trabajo de seis horas, menos de 15 minutos para cada persona. ¿Y los medicamentos? Generalmente siempre faltan una o dos medicinas que mediante recibo pasan a recogerla en alguna farmacia particular o para estar pendiente que llegue a los cuatro días o una semana. Ante el pésimo servicio de salud, quienes más sufren son los de la tercera edad y los padres de millones de niños enfermos. Pero Calderón abre su bocota hablando del magnifico servicio de salud cuando la gente vive desesperada.

6. El IMSS, al tener como derechohabientes a sectores más humildes (Obreros, campesinos, empleados pobres) que los del ISSSTE (burócratas, empleados, profesores de distintos niveles), registra más abandono tanto en sus servicios de “urgencias” como de hospitalización. Ante la carencia de camas y lugares en el edificio, hay pacientes que llevan sus colchones, algodones y gasas para curación; y muchos, ante la falta de medicamentos, deben comprarlos. ¿O habla Calderón del llamado Seguro Popular a un sector de la población que no tiene derecho al IMSS y al ISSSTE que se mal atendía en el SSA o Sector Salud? Esta atención todavía no es muy clara porque da la impresión de que “peor es nada”, es decir, que es algo para nuestro pueblo que carecía de todo, pero nada más.

7. Calderón tiene un gasto de publicidad –según publica la revista Proceso- que supera todos los registros históricos. Sólo en 2010 se erogaron 4 mil 558 millones de pesos en ese rubro, un monto que supera en 2.5 veces el presupuesto de mil 780 millones que lo gastado por Vicente Fox en su último año de gobierno. Con los casi 17 millones de pesos derrochados por Calderón en difusión entre 2007 y 2011 se hubieran podido construir 17 hospitales de especialidades u 89 unidades de tratamiento de leucemia o dotar de medicinas al Seguro Popular de Michoacán durante 708 año…”. Por eso y mucho más, cada vez de las 50 veces que diariamente aparece la imagen de Calderón en la TV o su voz de oye por radio, muchos mexicanos le recuerdan a su madre y ésta tiene que sufrir tronidos de oído.

http://pedroecheverriav.wordpress.com

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