jueves, 30 de junio de 2011

Acuérdate bolillo cuando eras mamón…

Héctor Alejandro Quintanar Pérez



Escrutinio No. 69
Héctor Alejandro Quintanar
El arma más contundente con la que cuentan los políticos no es un arsenal  digno de Rambo, como el de Jorge Hank Rohn; ni una policía  que no escatima en gastos en pos de abastecerse, como la Federal de Genaro García Luna y Calderón; ni tampoco presupuestos multimillonarios  para hacer y deshacer al antojo, como el que gozan gobernadores mexiquenses o veracruzanos.  El factor de poder más efectivo de los políticos en México, es sin duda la desmemoria de sus gobernados.
Sólo esa letal apatía es la que ha permitido a los individuos encumbrados realizar trapacerías, legalizarlas y favorecerse a costillas de los mexicanos. Gracias a ese defecto, la falta de memoria, fue que en los noventa las cúpulas del poder político y económico  institucionalizaron el atraco del FOBAPROA. Gracias  a la desmemoria muchos mexicanos votaron en 1970 por Echeverría, coautor de la masacre de 1968. Gracias a la desmemoria en 1994 ganó de nuevo el PRI pese al fraude de Salinas apenas seis años antes.
En virtud  de la desmemoria es que Martha Sahagún y sus hijos siguen impunes. En virtud de la desmemoria es que Pedro Aspe (ex secretario de Hacienda con Salinas quien dijo que la pobreza en México era un “mito genial”) hoy es alto asesor de diversos políticos mexicanos. En virtud de la desmemoria es que un traficante de influencias como el Jefe Diego se pasea en moto feliz de la vida, en vez de encarar a la justicia por sus actos ilegítimos. La desmemoria es, en fin, el abundante y cálido ropaje en el que se han cobijado los actos más tristes e injustos de la política.
Y a los políticos profesionales la desmemoria les conviene, pues  les garantiza  desde la evasión del castigo electoral hasta la impunidad. Y sólo cuando les afecta en sus personales intereses es que alzan la voz en contra de ella. O, de plano, son tan cínicos que se lamentan de su existencia  aun cuando en tiempos de bonanza le sacaron algún provecho.
En la actualidad, resalta el caso del senador Santiago Creel, aquel cuyo rostro está vetado por Televisa debido a la aprobación de la reforma electoral de 2007,   y que por ese mismo motivo no goza de la otrora apabullante exposición  mediática  en los tiempos en que fungía de secretario de Gobernación de Vicente  Fox.
Y es que el señor Creel hoy se lanza implacable en contra de su correligionario Ernesto Cordero, secretario de Hacienda  y, al igual que el legislador, precandidato panista a la presidencia de la República.
Acusa Creel a Cordero de gozar del favoritismo de los Pinos  y de tomar ventaja de forma ilegítima en contra de los otros contendientes. Dijo que, como panista, rechazaba “el dedazo, la cargada, el acarreo y la consigna” (27 de mayo), por pertenecer a las prácticas del viejo régimen priista.

Por otro lado,Creel anuncia que será  con los panistas de abajo con quienes ganará la candidatura de su partido, sin importar de los apoyos que Cordero reciba. Más allá de que esa declaración del senador evidencia la intromisión ilegítima de Calderón en asuntos partidistas y, acaso, con recursos públicos, vale la pena recordar algunas joyas de la corona de cinismo que ostenta, como vergonzante rey de la desmemoria, el señor Creel.

En el año de 2004, aun antes de que iniciara el golpeteo interno entre los partidos para designar precandidatos, un  sujeto  ignorado y poco importante –que hasta ese momento sólo era conocido por sus transas en BANOBRAS y en San Lázaro- tuvo la puntada de destaparse como aspirante presidencial cuando era secretario de Energía con Fox. El sujeto de marras era el señor Calderón, quien de inmediato fue destituido por su jefe por “adelantarse” a los tiempos electorales.

La verdadera razón del Castigo a Calderón no era un ánimo justiciero de Fox, sino que el favorito de éste para sucederlo, toda vez que su esposa había declinado en sus intenciones de contender a la presidencia, era nada menos que Santiago Creel.

Y es que mientras el insignificante –en ese entonces- de Calderón hacía un destape solamente avalado por el ex gobernador de Jalisco Francisco Ramírez Acuña, Fox permitía que Creel despachara medio tiempo como secretario de Gobernación y el resto lo destinara a su precampaña. Fue así que, aun fuera de los tiempos electorales, se mostró en 2005 un video de Creel en una universidad privada haciendo actos proselitistas. Fox, claro está, no le reprochó nada, como sí lo hizo con otros panistas.

Al poco tiempo,  vino la cargada a favor de Creel. Su aspiración gozaba de las simpatías y recursos del presidente de la República, su esposa, el dirigente panista Manuel Espino, los entonces subsecretarios de Población, Migración y Asuntos Religiosos, Armando Salinas Torre, y de Enlace Legislativo, Humberto Aguilar Coronado. También, le avalaron también la Coordinadora  de Protección Civil, Carmen Segura,  el subsecretario de Gobierno, Felipe González, y los entonces gobernadores panistas de Aguascalientes, Luis Armando Reynoso, y de Tlaxcala, Héctor Ortiz.

Cosa curiosa, en ese año a Creel no le pareció “cargada” condenable la sumatoria de panistas y funcionarios a su campaña, ni tampoco abrió la boca para señalar recursos ilegítimos en pos de su aspiración.

Santiago Creel, durante su gestión como Secretario de Gobernación, ya había sido señalado como delincuente electoral por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en agosto de 2004, al concluir que había rebasado los topes de campaña cuando era aspirante a la Jefatura de Gobierno en 2000 abanderado por el PAN y el Partido Verde.

En ese momento el señor Creel no tuvo el valor de alzar la voz contra las “prácticas” de corrupción electoral del viejo régimen. Hoy, a toro pasado y cuando no se le favorece, grita desesperado, en aras de un poco de atención, que Ernesto Cordero peca de lo mismo.

Y, como las mañas bien se aprenden, todavía en septiembre de 2005 el señor Creel tuvo la desvergüenza  de seguir usando ilegalmente recursos públicos para su campaña, cuando se supo del desvío de dinero del Fondo contra Desastres Naturales (FONDEN), encabezado por Carmen Segura, a favor de las pretensiones electorales del panista. En esos días, los veracruzanos veían cómo su patrimonio se destruía  a causa del huracán Stan, mientras que el dinero para apoyarlos se lo gastaba el hombrecito de Bucareli en mítines desabridos y propaganda infame.

Pero en aquellos días que estaba en la cresta de la ola, a Creel no le preocupaban ni la cargada, ni la corrupción, ni el desvío de fondos, ni el dedazo ni el destape anticipado ni nada de eso que él califica “prácticas del viejo régimen”.  Ahora que se siente víctima de las mismas las denuncia y señala a Cordero como el ungido por Calderón.  No es sólo la incongruencia la que  carcome los mínimos cerebros de los panistas aspirantes, sino que además  es la corrupción y el cinismo el par de pilares de sus plataformas económicas de sus precandidaturas.

Alguien debería recordarle estos pasajes a Creel, para evidenciar que sus ánimos justicieros de hoy no son denuncias democráticas sino  alaridos de ardor, semejantes al graznido de un buitre en medio de una rebatiña carroñera. Bien le entolda al senador panista el dicho: “Acuérdate Bolillo cuando eras mamón”.  Y, claro está, alguien debería ponerle un alto a las vías ilegales e ilegítimas con las que los precandidatos –Cordero a la cabeza- hacen campaña. 

Por otro lado, ¿cómo puede decir que va a recuperar terreno electoral con los panistas de abajo, al ras de suelo? También desmemoriado es el señor Creel. Era el año de 2005, cuando toda la maquinaria, arriba señalada, funcionaba en aras del panista totalmente palacio,  y ni así  pudo lograr conexión alguna  con los votantes de a pie.  El 17 de septiembre de ese año, pese al apoyo presidencial y logístico Federal, Santiago Creel tuvo que cancelar un acto de campaña en Chichimilá, Yucatán. ¿Y saben por qué fue? Porque al  mitin del demócrata de a pie, el  vocero justiciero que se enlaza con la gente,  al evasor de intrigas palaciegas y paladín de las bregas justas solo asistieron… tres personas. Sí, tres.
Ese es el tamaño de la capacidad de vinculación y liderazgo de Creel, que es inversamente proporcional al tamaño de su desmemoria y su cinismo.  Pero no debe sentirse solo el panista, porque en este perfil y actitudes hay muchos que lo secundan, igualan y superan. Lástima que todos gobiernen. 

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