domingo, 16 de enero de 2011

Días de Kalimba

Ojo por ojo
Álvaro Cueva
La última semana ha sido muy difícil para mí. Se supone que era la primera gran semana de actividades del año ¿y cómo empezamos?

Con un montón de matanzas por todos lados, tres alcaldes ejecutados, el asesinato de Susana Chávez y una avalancha de declaraciones insólitas por parte de nuestros políticos.

Ahora resulta que Felipe Calderón jamás utilizó la palabra guerra para referirse a su lucha contra el crimen organizado. Ahora resulta que las mujeres del Estado de México son asesinadas porque ellas mismas lo provocan.

¿Y qué me dice de los diputados que se fueron a pasear, como reyes, a París, de la beatificación de Juan Pablo II o de lo que sucedió con Guillermo Sánchez Nava?

¿Y todo para qué? ¿Para que la gran nota en materia de comunicación sean los problemas legales de Kalimba? Dígame si no es como para darse un tiro.

No sé usted, pero yo me siento perpetuamente agredido en este país. Si no te bloquean la calle por la que vas pasando, te aumentan el precio de la gasolina, te salen con que tu credencial de elector ya no sirve para nada o te amenazan por decir lo que piensas.

¿Hasta cuándo vamos a resistir? ¿Qué se necesita que pase para que reaccionemos, hagamos algo y volvamos a vivir en paz? ¿Quién se tiene que morir? ¿A quién tienen que asesinar? ¿Qué ciudad tiene que desaparecer? ¡Qué!

Adonde quiera que volteo el gran conflicto son las elecciones. Perdón, pero en algún momento nuestras autoridades tienen que pensar en algo más que sus triunfos, sus derrotas y sus alianzas.

No parece que estén gobernando, parece que se están repartiendo un botín. Hoy es el tercer domingo del año y yo siento como si ya estuviéramos en septiembre.

¿Pero quiere que le diga qué fue lo que más me dolió de los últimos días? Lo que pasó en Estados Unidos: el ataque de Tucson en donde murieron seis personas y varias más fueron heridas, entre ellas la congresista Gabrielle Giffords.

¿Por qué? Porque allá sucedió eso e inmediatamente capturaron al responsable, el presidente guardó un minuto de silencio, se abrió el debate sobre lo que la politización puede llegar a provocar y se convocó a la unidad nacional.

Sí, los enemigos de Obama respondieron y no todo fue miel sobre hojuelas, pero pasó algo, la gente se entró y esos asesinatos no quedaron impunes.

Aquí a diario matan a decenas de personas y ni es noticia, ni le llama la atención a nadie.

¿Atrapar al culpable? ¿Qué es eso? Salvo contadísimas excepciones, dígame usted dónde están los responsables de las cosas más espantosas que han ocurrido en nuestro país.

¿En qué cárcel están los sacerdotes pederastas? ¿En dónde anda el asesino de Marisela Escobedo? ¿Cuántos de los que han matado mujeres en Ciudad Juárez están purgando una condena?

No, y ni le sigamos porque me voy a acabar la columna y no voy a acabar de refrescarle la memoria. Aquí te matan y el asesino termina convertido en servidor público. ¡Gracias!

Comparar lo que pasó en Tucson con lo que pasa todos los días en México me ha dejado muy mal.

A lo mejor tengo muy mala memoria pero me esfuerzo, me esfuerzo y por más que le echo ganas, no recuerdo la última vez que Felipe Calderón guardón un minuto de silencio por alguna de las personas que han muerto en los retenes de las carreteras.

No me acuerdo cuándo fue la última vez que el presidente se paró con las familias de la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, y le pidió a sus adversarios políticos que se dejaran de pelear para que resolvieran este caso.

Yo lo único que sé es que, de acuerdo con lo que ha pasado en los últimos días, para que nuestros hijos bajen de peso hay que darles la misma chatarra de siempre, sólo que en paquetes más pequeños.

Lo único que sé es que debemos aceptar los aumentos en los precios de todo porque ésa es una bonita tradición y éste es un país de tradiciones, que Kalimba es el peor delincuente que haya dado el mundo y que Laura Bozzo es de México, que ella nos va a ayudar, que ella nos va a salvar, que ella es buena, la mejor.

¿Ahora entiende cuando le digo que la última semana ha sido muy difícil para mí? Me cuesta mucho trabajo confrontar la realidad, perder la capacidad de asombro, hacerme el menso y jugar a que me emocionan tremendamente las elecciones en el Estado de México.

Me cuesta mucho vivir como vivo. ¿A usted no?

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