viernes, 17 de octubre de 2008

La columna de hoy de Julio Hernández

Presión gringa

■ Radio pirata

■ Azufre y tsunami

1. El gobierno de Estados Unidos suma penurias al mexicano en la recta final del tema petrolero. Primero, Washington hizo del conocimiento oficial de los ciudadanos del país vecino la necesidad de ver con reserva crítica las posibilidades de viajar a un México violento y desestabilizado, lo que, aunado a las explicables restricciones que a causa de la crisis deberán aplicar a sus hábitos de gasto, hará que disminuya notablemente el flujo de turistas gringos. Luego, en medio de sucesos sin explicación ni justificación en el consulado de Monterrey (días atrás, en un primer ataque, balas contra barandal y vidrios, más una granada que no detonó; ayer, disparos “en las inmediaciones”), ese gobierno anunció que suspenderá provisionalmente los trámites relacionados con la expedición de visas allí. El embajador de la Casa Blanca en México, Tony Garza, casado con la multimillonaria mexicana María Asunción Aramburuzabala (cuya fortuna se reparte entre la Cervecería Modelo y Televisa), ha sido eje central en la toma de esas decisiones que agregan presión a la administración calderonista de suyo suficientemente entrampada. Garza ha sido hasta ahora un aplicado ejecutante de las políticas intervencionistas que tanta fama turbia han dado a las representaciones diplomáticas de la ex potencia imperial en el mundo: conyugalmente interesado en los asuntos económicos del país, ha aprovechado la torpeza ejecutiva de los ocupantes actuales de Los Pinos para asomar cuantas veces ha querido al foro mediático, unas veces para felicitar o alentar determinados hechos que favorecen las políticas de su país, otras para deplorar lo que no le gusta o le afecta y, de vez en cuando, incluso para amenazar, como ahora que a propósito de los hechos violentos de Monterrey advierte que no quedarán impunes, como si a él o a su gobierno les correspondiera indagar y castigar los imprecisos acontecimientos de la capital de Nuevo León y no a las omisas y sumisas autoridades formales de México bajo cuya única jurisdicción quedarían esos raros atentados que, por lo pronto, han servido para que la potencia en declive apriete tuercas al calderonismo en los rubros del turismo y la migración legal. Todo, en las inmediaciones del desenlace petrolero.

2. La brújula presidencial apunta hacia el norte de la fanfarronería tal vez como compensación sicológica ante las desgracias diarias. Calderón se siente feliz de anunciar que no se arredra ante la crisis mundial y elabora tesis discursivas de diván para explicar que México va ganando, aunque no lo parezca. Ayer escuchó a uno de sus peores funcionarios –y vaya que la competencia es dura–, Alberto Cárdenas Jiménez, jugar a las metáforas burocráticas de oportunidad al mencionar que el país tendrá una cifra récord en cuanto a producción de maíz, trigo y huevos, así es que “el país tiene más huevos que nunca”, dijo el autonombrado Caballo Negro (al que sus opositores han rebautizado, en su cara, como Burro Gris), entre risas de sus oyentes, entre los que estaba Felipe Calderón. Ovalmente fortalecido, luego el ocupante de Los Pinos se enfrentó a empresarios de la radio y la televisión para asegurarles que él es un hombre que cumple sus promesas, como la renovación de concesiones y la gracia de que puedan hacerse de nuevas frecuencias radiofónicas a partir de las que ya tienen (¡Golpazo a esos empresarios! ¡Uy, de seguro se la van a cobrar en los próximos comicios! ¡Cumplidor, de verdad, Felipe el Valiente!). Los milagros de la reconversión tecnológica se habían manifestado horas atrás en Morelia, a donde había ido para, entre otras cosas, inaugurar un club de golf y un congreso nacional de supremos tribunales estatales de justicia, pues mientras él pronunciaba discursos, en el 99.7 de frecuencia modulada de la capital michoacana se había instalado provisionalmente una especie de radio clandestina que a nombre de un “Comité por un Michoacán en paz” transmitía música popular con cortes en los que se podían escuchar mensajes de mala calidad técnica con los que se “insistía” a la población para que “no asista a eventos masivos, ya que seremos blanco de constantes ataques terroristas, como el que tuvimos no hace mucho” y a partir del cual “nuestra sociedad quedó marcada para siempre”. En nuestra sociedad, añadía el mensaje pirata, “no existe una institución pública o privada que garantice por escrito la seguridad y la paz social”. Todo ello, en las inmediaciones tecnológicas de los actos que encabezaba el licenciado Calderón.

Astillero

Tres semanas atrás, un asesor del diputado priísta José Murat, en coordinación con Juan Guerra, del PRD, y Joaquín Vela, del PT, invitó a Alfredo Jalife-Rahme a dar gratuitamente una conferencia en la Cámara de Diputados para hablar sobre el tsunami financiero de EU y sus repercusiones en México. El especialista en geopolítica y petróleo consideró que no se podía negar porque “era una oportunidad para educar a los legisladores sobre una crisis financiera que, a su decir, no entienden”. Pero el viernes 10, cuando la conferencia estaba programada para el pasado martes 14, a las 12 horas, Jalife fue informado, por el mismo emisario que había hecho la invitación, de que la reunión se cancelaba porque “Emilio Gamboa había vetado” al ponente. Ante ello, Jalife puntualizó: “Espero que Gamboa Patrón, quien ha colaborado directamente en la grave crisis económica y política de México desde hace 27 años (donde ha dejado un espeso olor a azufre desde la secretaría particular de De la Madrid Hurtado, pasando por la SCT, IMSS, Infonavit, Lotería Nacional, hasta su padrinazgo a la entreguista enmienda energética Calderón-Beltrones-Labastida), sepa explicarle más a la nación mexicana, que a los diputados ignaros, los orígenes, causales, alcances y repercusiones del tsunami financiero en México. El totalitarismo orwelliano alcanzó a la cúpula legislativa del PRI”... Mañana, a las 11 horas, el autor de estas líneas echará rollo en el kiosko morisco de la colonia Santa María la Ribera, invitado por la brigada 38, Jesús Piedra Ibarra, de defensores del petróleo. Y mientras cae el precio del crudo, ¡feliz fin de semana, antes del desenlace energetizado!

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