sábado, 27 de septiembre de 2008

Panorama Norteamericano : De Eduardo Valle El "Buho"

La descentralización de la violencia


¿John McCain ha perdido la brújula? Luego de declarar que lo fundamental de la economía está fuerte, cuando la gigantesca tormenta financiera estalla en su cara, mientras la inerme y cercada Sarah Palin se entrevista con Henry Kissinger, el candidato republicano decide suspender su campaña; le pide a Barack Obama retrasar el primer debate, éste se niega


Se demanda a los candidatos en EU decir si México es “un asunto de seguridad nacional”
Eso es lo peor que les podría pasar a Mouriño, García Luna y Medina Mora


¿John McCain ha perdido la brújula? Luego de declarar que lo fundamental de la economía está fuerte, cuando la gigantesca tormenta financiera estalla en su cara, mientras la inerme y cercada Sarah Palin se entrevista con Henry Kissinger, el candidato republicano decide suspender su campaña; le pide a Barack Obama retrasar el primer debate, éste se niega...

Pero los dos candidatos viajan a Washington para estar presentes en una reunión de alto nivel... donde se producen fotos con el presidente Bush, los líderes del Congreso, algunos vagos diálogos... y muy poco más. Luego, los candidatos viajan a Mississippi para participar en el debate, el cual en principio debe tratar de política exterior y seguridad nacional. Por supuesto, se abordará el ciclón que ha barrido con el Wall Street que conocíamos; cuando el lunes o martes se conocerá un multibillonario plan del Capitolio, alternativo al propuesto por el secretario del Tesoro. La diosa fortuna le ha dado la espalda al héroe de Vietnam, hasta la hora de escribir esta columna, antes de la confrontación de ideas y estilos.

¿Política exterior, seguridad nacional, economía y finanzas? Hay quienes demandan (George Friedman de Stratfor, por ejemplo) que los candidatos respondan si México es ya “un asunto de seguridad nacional” para Washington. Eso es lo peor que le podría pasar al joven gallego-campechano Iván Mouriño, al constructor de policías modernas y científicas —ahora en vías de desmantelación— Genaro García Luna y al modoso Eduardo Medina Mora. Porque entonces el nuevo Consejo de Seguridad Nacional deberá aclarar con suficiencia las razones para que ello ocurriera; incluyendo el análisis de los “actos terroristas” mencionados por el embajador Tony Garza. Narcoterrorismo es una palabra muy delicada al cruzar el río Bravo.

De esta forma, un presidente mexicano respetado y apoyado por Washington desde su condición de presidente electo (cuando el probable eje La Habana-Caracas-México-Teherán se evaporó) deberá enfrentar cuestiones incómodas. Dos años de gobierno han producido la descentralización anárquica de la violencia criminal, a un extremo degradante tal que no asombra cuando un hombre ilustrado como Jean Meyer puede diagnosticar con tal perspicacia lo que está sucediendo (EL UNIVERSAL, 21 de septiembre): “Matan por necesidad, pero también por gusto”. Exacto; y eso hace aún más urgente una respuesta inteligente y seria. Mientras tanto, nuestro McNamara (Jorge Fernández Menéndez) ahora explica que el combate al crimen organizado no es una guerra para recuperar territorios sino “una guerra de guerrillas”.

El promotor de la fuerza equivocada en el lugar equivocado, en el momento equivocado, podrá continuar explicando cómo se logrará el triunfo del Estado, gracias al inmenso esfuerzo de Los Tres Mosqueteros y su compañero McNamara.

Si la palabra México se menciona en Mississippi en función de la seguridad nacional de Estados Unidos, entonces el presidente Felipe Calderón deberá iniciar alguna estrategia y abandonar sus juegos de guerra.

Esa estrategia debe partir de que no hay tales traidores a la patria, ni mucho menos tales guerras o guerras de guerrillas. Lo que existe son empresas criminales transnacionales apostando a una violencia anárquica y feroz; quienes toman en cuenta el dinero que han repartido a gobernantes, policías y ministerios públicos.

También existe una Constitución Política, la cual debe ser respetada y hacerse respetar. Y esa es tarea primero del Presidente y luego de los gobernadores de las entidades federativas.

Pero si México no es mencionado en el debate, igual. El gobierno mexicano habrá ganado tiempo y podrá poner en práctica alguna estrategia sin tanta presión mediática. O desde Washington.

Mensaje para el gobernador Granier: ¿Qué está esperando? Establezca un grupo especial de la Policía Ministerial de Tabasco; exija garantías y recursos puntuales de la Federación. Capture a los asesinos de Alejandro Fonseca Estrada. ¿O también apuesta al olvido y la pequeña maniobra?

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