martes, 18 de marzo de 2014

Las televisoras, en constante desafío a la autoridad electoral


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Integrantes de organizaciones que participaron como observadores electorales en los comicios de 2012 dieron a conocer su postura el 6 de julio de ese añoFoto Roberto García
Textos: Alonso Urrutia
 
Periódico La Jornada
Martes 18 de marzo de 2014, p. 4
Casi un año después de concluida la elección de 2006, el presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, reveló: “Enfrentamos un fenómeno inédito por su magnitud. Un 30 por ciento de la propaganda política que se transmitió en 2006 no sabemos quién la pagó, quién la ordenó. Eso significa que 30 por ciento del gasto en medios no está completamente comprobado’’.
En febrero de 2008 el nuevo titular, Leonardo Valdés, adoptó su primera decisión: carpetazo a los 280 mil espots no reportados. Tengo la convicción de que este Consejo General debe apresurar sus trabajos para, a la brevedad, cerrar los expedientes abiertos todavía del proceso electoral anterior.
Fue una forma de congraciarse con los actores, entre ellos los que jugaron un papel fundamental: los consorcios televisivos. Vendría la más conflictiva elección intermedia que se recuerde. “En 2006 hubo una participación disruptiva de los medios –sostiene el consejero Lorenzo Córdova–, y la reforma en la materia pretendía acotar esos márgenes. Se da un viraje. Es una reforma reivindicatoria del Estado”.
Para 2009, teniendo como preámbulo algunas escaramuzas entre el IFE y el duopolio televisivo en 2008, se estaba en el umbral de uno de los mayores desafíos a la autoridad electoral: el intento de Televisa y Televisión Azteca de descarrillar la reforma, acota Córdova. Se apostó por el fracaso del modelo de comunicación basado en tiempos del Estado.
Un desafío que se inició desde el momento en que el Congreso aprobó la reforma. Con el paso del tiempo se tornó en una reforma huérfana, en la que ni legisladores ni partidos, ni el Ejecutivo, respaldaron al IFE en su empeño por aplicar la ley.
“Fueron momentos muy complejos –asegura el ex consejero Alfredo Figueroa– ante los augurios de fracaso, la intentona de las televisoras de que prevaleciera su interés privado sobre el público, el uso de prácticas de simulación” y un tribunal electoral con inconsistencias en sus criterios y que en su momento revocó por formalismos una multa de 170 millones de pesos al Partido Verde.
Aunque no estaba todo el poder en juego, sólo la Cámara de Diputados, los comicios de 2009 implicaron abiertas confrontaciones entre el IFE y las televisoras. Tensiones a pesar de que, en principio, el instituto claudicó de su obligación de hacer cumplir la ley, sobreseyendo sanciones por violaciones. La víspera de la votación, un consejero sentenció en privado: es una votación en favor de la razón de Estado. Al día siguiente su voto favoreció el perdón a las televisoras.
El sobreseimiento de sanciones a la interrupción de programación, el empaquetamiento de espots y la colocación de cortinillas para hacer odioso el modelo de comunicación implicaba un abierto desafío a la autoridad, sostiene Córdova. Frente a ello, cuando el IFE debía fijar una postura firme, desde el interior consejeros auspiciaron que sobreseyera el caso, en un episodio de flaquezainexplicable.
El organismo electoral fue sometido a una agresiva campaña de las televisoras, al tiempo que recibían multas millonarias por diversas violaciones al modelo. Había un afán por que sucumbiera, y en ello, mientras por un lado desgastaban la imagen del IFE, por otro hacían propuestas públicamente inconfesables de utilizar propaganda integrada, en sustitución de los tiempos del Estado, a través de noticieros o telenovelas, señala Figueroa.
Al paso del tiempo se derrumbó esa mitología de que la gente no iría a las urnas y se logró revertir los niveles de abstencionismo, a pesar de que el IFE fue una institución en solitario tratando de hacer cumplir la ley, señala el ex consejero.

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