sábado, 8 de junio de 2013

Pobreza orilló al trabajo a 3 millones de menores de edad: Inegi


Pobreza en la montaña de Guerrero. Foto: Prometeo Lucero
Pobreza en la montaña de Guerrero.
Foto: Prometeo Lucero
MÉXICO, D.F. (apro).- La precariedad económica que se vive en los hogares mexicanos obligó a más de tres millones de menores de edad a realizar alguna actividad económica durante el 2011, reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El 45.6% de ellos combinó el trabajo, las actividades escolares y la realización de quehaceres domésticos en su hogar, limitando con ello su desarrollo integral, el cual incluye no sólo la adquisición de conocimientos y habilidades por medio de la escuela, sino el tiempo necesario para descanso y esparcimiento.
Sólo 15.3% trabaja y estudia; uno de cada cuatro combina el trabajo y realiza quehaceres domésticos, mientras que 13.8% se dedica sólo a trabajar.
Al dar a conocer las Estadísticas a propósito del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, el organismo presidido por Eduardo Sojo aseguró que “la niñez es una etapa fundamental en el desarrollo de las personas, por lo que es importante garantizar que los individuos en esta fase de la vida se encuentren lo menos expuestos a ciertos riesgos que puedan deteriorar o dañar su integridad física y emocional”.
Sin embargo, el trabajo infantil es una problemática a escala mundial.
De acuerdo con el tercer informe global de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) titulado Intensificar la lucha contra el trabajo infantil, en 2008 había 215 millones de niños trabajadores en el mundo.
De ellos, más de la mitad (115 millones) estuvieron expuestos a las peores formas de trabajo infantil, como labores en ambientes peligrosos, esclavitud y otras formas de trabajo forzoso, actividades ilícitas, incluyendo tráfico de drogas y prostitución, así como su participación involuntaria en conflictos armados.
Peor aún, pues en México una gran parte de los niños y adolescentes que trabajan lo hacen fuera de los horarios estipulados en la Ley Federal de Trabajo (jornada máxima de seis horas diarias), además de que no reciben remuneración alguna.
El Inegi reveló que, del total de niños y adolescentes de 5 a 17 años ocupados, casi la tercera parte (31.5%) tiene jornadas laborales de 35 y más horas a la semana, situación que limita la oportunidad de realizar actividades recreativas y de esparcimiento, aparte de que es un factor que contribuye a la deserción escolar.
No sólo eso, 4 de cada 10 infantes que realiza actividades económicas no recibe un ingreso por ellas, seguidos por aquellos que reciben hasta un salario mínimo (28.3%) y solamente 8% percibe ingresos mayores a dos minisalarios.
Y de las condiciones laborales, el panorama también es desolador:
Del total de niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años que trabajan, 14.2% ha tenido cansancio o agotamiento a consecuencia de su jornada, y 4.4% reportó haber sufrido un accidente o lesión en su labor.
Por otra parte, de los niños que trabajan y que realizan actividades en donde cargan algún objeto pesado, 25.3% mencionó haber sufrido dolores de espalda o musculares y 2.8% heridas, cortadas o fracturas.
El lugar en el que los niños trabajan también es un factor de riesgo latente que pone en peligro la integridad del infante, sobre todo cuando pasan la mayor parte de su tiempo laboral en un ambiente hostil y sin protección de su familia, panorama que aumenta el riesgo de ser víctimas de abuso físico y sexual; en este sentido, 4.6% de la población infantil ocupada de 5 a 17 años trabaja en un crucero vial, calle o avenida, situación que se acentúa más en las niñas de 5 a 13 años (8.7%).
El Inegi aseguró que el trabajo doméstico en general se encuentra entre las actividades menos reguladas, por lo que carece de legislación y en consecuencia se perciben bajos salarios e insuficiente protección social; en el caso de los niños, esta situación se agrava, dado que se convierten en trabajadores ocultos e invisibles y ello los hace más vulnerables a ser explotados y más difícil de proteger, quedando al margen de las leyes que garantizan sus derechos.
De acuerdo con estimaciones de la OIT, en 2010 a nivel mundial 15.5 millones de niños están involucrados en actividades de trabajo doméstico remunerado o no remunerado en el hogar de un tercero o empleador, de los cuales aproximadamente 10.5 millones se encuentran en situación de trabajo infantil doméstico.
En México, de los niños y niñas de 5 a 17 años ocupados, 4.1% trabaja en servicios domésticos y aproximadamente en ocho de cada 10 casos son niñas y adolescentes quienes desempeñan este tipo de actividad.
Los motivos por los que los niños comienzan a trabajar en cualquier actividad pueden ser de distinta naturaleza, no obstante, la situación económica de su hogar suele ser uno de los factores de mayor importancia, ya que 27.9% de la población infantil de 5 a 17 años ocupados declaró que realiza labores porque su hogar necesita de su trabajo, 25.5% lo hace para poder estudiar y hacerse cargo de sus propios gastos, en tanto que 13% busca contribuir con el ingreso de sus hogares.
Por el contrario, si dejan de trabajar, las consecuencias personales que tienen para los infantes radican en no tener dinero para sus estudios, vestido y/o diversión; no aprender un oficio, así como volver a la escuela o a los quehaceres del hogar.
Las actividades en las que se encuentran ocupados son diversas: 29.7% de la población infantil ocupada se desempeña como trabajadores agropecuarios; 21% son trabajadores industriales, artesanos o ayudantes, y 20.7%, comerciantes o empleados de comercios establecidos.

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