miércoles, 2 de enero de 2013

Suicidio, tercera causa de muerte entre adolescentes en México: UNAM

En una década, esta práctica creció 74% en personas de 15 a 24 años: Instituto Nacional de Psiquiatría.
Emir Olivares Alonso
Publicado: 02/01/2013 10:25
México, DF. El suicidio es la tercera causa de muerte entre los adolescentes mexicanos, solamente superado por accidentes automovilísticos y cáncer, detalló Emilia Lucio, académica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM. Según cifras del Instituto Nacional de Psiquiatría, su incremento para los mexicanos de entre cinco y 14 años, de 1990 al 2000, fue de 150 por ciento, y de 74 por ciento para aquellos entre 15 y 24, indicó.
Los varones consuman más este acto, porque tienden a hacerlo con métodos letales como pistola, armas blancas o ahorcamiento; en tanto, las mujeres piensan más en cometerlo, pero usan técnicas menos letales como medicamentos o venenos.
Para su estudio existen puntos específicos que deben considerarse en las entrevistas tanto a adolescentes, como a adultos. “Por ejemplo, si han sentido que no vale la pena vivir, si han pasado situaciones en las que han deseado dejar de existir, o si han pensado que vale más la pena morir”.
Éstos son aspectos importantes, porque si los adolescentes los verbalizan, los padres les restan importancia, sobre todo por el estrés en que viven.
Si bien se trata de un fenómeno que ha aumentado en los últimos años en México, no se le ha puesto la atención adecuada, pues la preocupación va más en el sentido de alarma, que de prevención, consideró.
Hace un tiempo se pensaba que la gente se suicidaba por depresión, después se determinó que existen causas derivadas del alcohol o las drogas, o que ocurre si la persona está muy asustada, refirió la psicóloga.
Hoy se sabe que más que estar vinculado a la depresión, está ligado a la desesperanza, es decir, al hecho de que se pierda la expectativa de  una vida con calidad.
Además, se debe ver el contexto y considerar que es un proceso en el que los individuos pasan por la ideación, la planeación, el intento y la consumación. “Aunque existe riesgo en población de todas las edades, me parece que esta conducta está más presente en adolescentes”, enfatizó.
Se ha visto que si no se sienten queridos, tienen más riesgo que quienes cuentan con una red de apoyo. En los niños hay proclividad, pero no tanto como se ha dicho, porque no tienen los medios ni la independencia para hacerlo, pero también porque, en términos generales, en México todavía se protege a los infantes, indicó.
La integrante de la Asociación Mexicana de Suicidiología aseguró que esa acción se puede prevenir, sobre todo en los adolescentes, y sostuvo que internar a quienes lo intentan no es el mejor tratamiento.
Por ejemplo, se debe proporcionar atención a quien diga que ha probado hacerlo, además de estudiar el fenómeno, tanto a nivel grupal, como individual.
Asimismo, es preciso crear centros de atención especializados, con un equipo multidisciplinario integrado por gente preparada, porque no cualquiera puede trabajar con estos sujetos.

Finalmente, recomendó hablar también con los padres, pues no es el sentimiento de culpa lo que solucionará el problema, sino ver qué se puede hacer para ayudar a sus hijos.

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