domingo, 30 de octubre de 2011

Constante, el robo de fármacos en el sector público, acepta el Issste

Otro problema: los pacientes del instituto exigen productos de última generación: Irán Suárez
El material hurtado con frecuencia se vende en el mercado negro y aun en tianguis, señala
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Instalaciones del Centro Nacional de Distribución, que desde mayo de 2009 y hasta diciembre de este año concentra y reparte las medicinas a clínicas y hospitales del Issste, para lo cual se le dio un contrato por 3 mil 200 millones de pesosFoto José Antonio López
 
Ángeles Cruz Martínez
 
Periódico La Jornada
Domingo 30 de octubre de 2011, p. 33
El robo de medicinas es una constante en el sector público, y los fármacos hurtados con frecuencia se ven en el mercado negro (tianguis), donde se pueden adquirir, lo que demuestra que lo que se compra no necesariamente llega a los derechohabientes, afirmó Irán Suárez, director médico del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste).
El funcionario también reconoció que el instituto afronta un desabasto de 11 por ciento, aunque señaló que ésta es una problemática común en las dependencias públicas. De hecho, aseguró que el nivel de surtimiento de recetas en el Issste es superior al del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Seguro Popular. El primero reportó esta semana niveles de 82-83 por ciento y el segundo de 70. En el Issste es de 88.8 por ciento, señaló.
Contrato millonario a distribuidora
El instituto organizó ayer un recorrido por el Centro Nacional de Distribución (Cenadi), que desde mayo de 2009 y hasta diciembre de 2012 concentra y reparte las medicinas a clínicas y hospitales del organismo.
Ubicado en el municipio de Tlalnepantla, estado de México, dicho centro es administrado por la empresa Servicios Integrales de Logística y Distribución (Silodisa), donde una vez que llegan los fármacos está garantizado que se entregarán en 4.24 días en promedio a clínicas y hospitales, con niveles de eficiencia de 98 por ciento, explicó Francisco Moreno, director de operaciones de la firma.
A pesar del contrato asignado a Silodisa, cuyo costo asciende a 3 mil 200 millones de pesos para el periodo mencionado, los pacientes carecen de la seguridad de que podrán surtir las recetas médicas en su totalidad, principalmente para el tratamiento de enfermedades de alta especialidad.
Las carencias que se reportan en las clínicas se resuelven con la redistribución de inventarios, es decir, la transferencia de fármacos de los sitios donde hay mucho hacia donde hacen falta, y el uso de sucedáneos (fórmulas genéricas que pueden sustituir a las innovadoras). Con esta sola medida se mitiga 13 por ciento de las necesidades, dijo Suárez.
Además, está a disposición de las delegaciones y hospitales regionales un fondo revolvente de 500 mil pesos en cada uno para adquirir medicinas de alto costo, protegidas por una patente, para las que no existen sucedáneos.
Irán Suárez señaló que los medicamentos de alta especialidad son los de mayor consumo, y su prescripción se concentra en los 12 hospitales de alta especialidad y el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre, aunque en el Issste –explicó– hay un problema adicional, y es que sus derechohabientes son muy demandantes y exigen que se les den medicinas de última generación, las cuales son aún más costosas.
No es como en el IMSS o el Seguro Popular, donde los pacientes reciben lo que el médico les prescribe. Agregó que de 160 claves de fármacos de patente que están disponibles en el catálogo del sector salud, el Issste adquiere 98.
El costo de estos productos consume 60 por ciento del presupuesto destinado a la compra de medicinas para terapias contra el cáncer y padecimientos siquiátricos, neurológicos, metabólicos y endocrinológicos, entre otros.
En relación con el robo de medicinas en las clínicas y hospitales, el director médico afirmó que ésta es una constante en el sector público. Aunque el problema se redujo con la contratación de Silodisa, reconoció que aún ocurre, pero sin dar mayores detalles.
En cambio, informó del establecimiento de un sistema de control del abasto en poco más de la mitad de las unidades médicas del Issste, mecanismo con el cual las entradas y salidas de productos se registran mediante códigos de barras. Con ello se redujo todavía más el robo, pero no se ha eliminado por completo, admitió.

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