domingo, 25 de septiembre de 2011

Los éxitos de Calderón: pobreza, desempleo y violencia


A casi 5 años de haber sido encaramado en la silla presidencial el panista Felipe Calderón sólo ha logrado hundir a México en la pobreza, la injusticia y la violencia. Y esa parece ser su agenda real.
A casi cinco años del régimen de facto encabezado por Felipe Calderón, el país se encuentra hundido en una crisis económica, política y social sin precedentes en la historia reciente del país.

La imposición hace tres décadas de un modelo económico caracterizado por una producción volcada a la exportación, indiscriminada apertura de las fronteras a las mercancías extranjeras, desregulación financiera, control inflacionario a ultranza, privatización de los bienes públicos, exacerbada explotación de la clase trabajadora y todo lo que implica el capitalismo salvaje, ha generado la generalización de la pobreza para la inmensa mayoría de mexicanos y al mismo tiempo la concentración de la riqueza en un puñado de grandes capitalistas que figuran entre los hombres más ricos del mundo.

Hoy la crisis económica mundial está repercutiendo en México debido a su subordinación a la economía estadunidense y el declive norteamericano ante la emergencia de otras naciones que le disputan el mercado, las fuentes de materias primas y el poderío industrial y militar.

En México la política económica de Calderón ha contribuido a que los efectos de ese fenómeno cíclico se tornen más agudo, provocado el crecimiento del desempleo y la pobreza, pues los diques que podrían montarse para aminorarlo no existen. El neoliberalismo es capitalismo salvaje y fue diseñado para que las leyes de ese sistema de producción actúen sin restricciones, conforme a los dictados del Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y demás organismos que llevan a cabo la tarea de propulsar los intereses del gran capital.

Conforme a las maquilladas estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) que calcula en 48 millones 919 mil hombres y mujeres la PEA del país, en agosto la tasa de desempleo anual alcanzó el 5.79 por ciento. Es decir 2 millones 832 mil 456 personas no laboraron ni una hora a la semana.

Entre julio y agosto cada día quedaron sin empleo 2, 272 personas en promedio, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En términos anuales perdieron el trabajo 268 mil 163 hombres y mujeres.

En cuanto al crecimiento de la pobreza tenemos que según el gubernamental Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) esta aumentó en México al pasar de 48.8 millones de personas a 52 millones de personas entre 2008 y 2010. Con lo cual en términos porcentuales pasó de 45.5 por ciento a 46.2 por ciento del total de mexicanos. En tanto que la pobreza extrema ascendió a 11.7 millones de mexicanos (el 10.4% del total de la población).

Así tenemos que el desempleo y el crecimiento de la pobreza son tan grandes que ni las estadísticas oficiales pueden ocultarlas, a pesar de que se viven tiempos electorales y de que Calderón, convertido en guía de turistas pretende engañar al mundo presentando al país como el más bello y apacible del mundo, lleno de gente amable y servil para atender a los extranjeros.

Pero no sólo al empleo se lo está llevando el diablo, sino también al peso, a pesar de las maniobras realizadas para sostenerlo mediante la compra de millones de dólares por el Banco de México.

Hace unas semanas el hoy ex secretario de Hacienda y actual suspirante a la presidencia Ernesto Cordero, presumía de la fortaleza del peso. Hoy se tienen que pagar más de 14 pesos por dólar.

El enemigo interno

Otro éxito de Calderón en la agenda que le ha impuesto el gobierno de Estados Unidos a cambio de su apoyo para montarlo en la silla presidencial, es la invención del enemigo interno, en este caso la delincuencia organizada, a la que le declaró la guerra que en los 59 meses que lleva su gobierno mediático ha costado más de 50 mil muertes, 10 mil personas desaparecidas y decenas de miles de desplazados por la violencia por la acción combinada de las bandas criminales, las policías, el ejército, la marina y grupos paramilitares.

Una supuesta guerra que está sirviendo para imponer mediante modificaciones a leyes secundarias la nueva Ley de Seguridad Nacional. Tal es el caso de la iniciativa para reformar el Código de Procedimientos Penales presentada para su aprobación a la Cámara de Diputados, con la que se pretende legalizar lo que en los hechos están haciendo las fuerzas armadas y las policías desde hace años: Detener a quien les parece sospecho sin orden de aprehensión, cateos de domicilios sin orden de allanamiento; intercepción telefónica, espionaje e infiltración, etc. Se trata de legalizar la sistemática violación a los derechos humanos que llevan a cabo ejército y policías en todo el territorio nacional.

Otra disposición aprobada hace unos días por todos los partidos y que apunta hacia la militarización del país es la aprobación en la Cámara de Diputados de la Reforma a la Ley Orgánica de la Armada de México, que faculta a su jefe supremo (el ejecutivo en turno) a utilizar la Marina en el lugar y tiempo que lo considere necesario para enfrentar una situación de emergencia.

Sería ingenuo creer que es necesario construir todo este tinglado represivo sólo para combatir al narco, cuando la experiencia histórica nos enseña que en otros países con el pretexto del combate a la delincuencia se crearon aparatos represivos y leyes para reprimir a los movimientos populares que clamaban por justicia, pan y democracia. Colombia y Perú son ejemplo de ello.

La gravedad de la situación económica en casi todos los países está provocando el surgimiento de grandes movimientos de repudio al modelo neoliberal. Y México no es la excepción.

Hasta en los Estados Unidos ha surgido el movimiento de los indignados que la semana pasada se plantaron en el corazón financiero del mundo para protestar contra la usura y la especulación que –a su juicio- han causado el desorden económico actual. Y ni qué decir de los movimientos sociales que sacuden a España, Inglaterra, Grecia y Francia en Europa. Mientras que en Latinoamérica el heroico movimiento estudiantil y popular chileno está realizando la crítica radical al modelo diseñado por los Chicago Boys de Milton Friedman en El Ladrillo (texto que contiene el proyecto económico neoliberal) entregado a Augusto Pinochet luego del golpe militar contra el gobierno de Salvador Allende.

Los estrategas del Pentágono, la CIA, FBI, y los mercenarios norteamericanos que operan en suelo mexicano dirigiendo a las fuerzas castrenses y policiacas del régimen calderonista, saben que ante tanta pobreza, violencia e injusticia no se hará esperar el repudio del pueblo mexicano y por ello están preparándose para reprimir las muestras de descontento y de organización popular.

No hay comentarios:

Escándalos de Luis Mendoza Acevedo