domingo, 28 de noviembre de 2010

Ortega, al servicio de Nava y Calderón

Estado de los ESTADOS
Por Lilia Arellano

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“El que no ama a su patria no puede amar nada”.- Lord Byron

El movimiento social que encabeza Andrés Manuel López Obrador y que se organiza en todo el país tiene como finalidad la transformación de México y carece del propósito de promoción personal para acceder a un cargo público. Así lo ha establecido el tabasqueño durante sus giras por el país y así lo confirmó en Culiacán, Sinaloa, donde explicó que el objetivo de los recorridos por el territorio nacional es lograr la concientización de la mayoría de los mexicanos.

Dadas las actuales condiciones políticas, económicas, sociales y de inseguridad pública, López Obrador, quien también visitó Nayarit, está convencido de que su movimiento social es el único que puede salvar a México y sacar a la mayoría de los ciudadanos del país de la pobreza y la marginación en que se encuentra desde hace tres décadas. En diversos actos públicos en esas dos entidades, señaló este viernes que los problemas “no se resolverán con más de lo mismo, se requiere un cambio de régimen, de voltear la mirada hacia los intereses de la mayoría de los mexicanos”.

Más que frente a sus adversarios políticos, el principal líder opositor del país tiene sus enemigos en casa, en el PRD, que encabeza Jesús Ortega. Por su enfrentamiento con el movimiento lopezobradorista, todo parece indicar que Ortega Martínez quiere que se llegue a la elección presidencial tan sólo con el cascarón y el membrete del Partido de la Revolución Democrática, que en los últimos años ha sido puesto al servicio de los intereses de Felipe Calderón y el PAN. Los problemas internos al interior del “Sol Azteca” exhiben una profunda crisis en ese partido carcomido por una cada vez más profunda corrupción, dado que dirigentes sociales antes menesterosos, ahora han sucumbido al brillo del oro que ha opacado y anulado sus principios e ideales.

Dentro de ese complicado contexto, la postura de Andrés Manuel López Obrador ha sido, sin duda, la más inteligente, pues ha sabido no sólo capotear la adversa dirigencia de los “chuchos” estos últimos años y ha logrado eludir todas sus intentonas para hacerlo tropezar. Hoy su movimiento popular opositor es el más importante del país, y es la materia prima de su rica plataforma electoral para participar en la elección presidencial del 2012, independientemente de que pueda contar con el apoyo de la estructura nacional del PRD, secuestrada por una pequeña pandilla de oportunistas ambiciosos.

López Obrador y el PRD deben enfrentar juntos la próxima contienda electoral federal si quieren ganarla. Hacerlo cada quien por su lado sólo beneficiará al PRI y al PAN, quien también saldría favorecido sí “los chuchos” logran hacerles segunda en los comicios más importantes del país con un candidato común que diera una real pelea al abanderado priísta.

Es este el fondo general de la disputa por la candidatura al gobierno mexiquense entre el tabasqueño y los chuchos Ortega, Jesús Zambrano y Carlos Navarrete, quienes controlan la estructura territorial y electoral perredista y están dispuestos a aplicar, una vez más, la fórmula de la alianza con los panistas para frenar el avance electoral de Enrique Peña Nieto y arrebatarle una de las entidades más rentables, no sólo en términos económicos, sino políticos y electorales. La postulación de Yeidckol Polevnsky fue, sin duda, una buena jugada política del tabasqueño para hacer frente a la intentona de Ortega de aliarse al PAN en el Edomex, pues hizo que las baterías de “los chuchos” se enfocaran en la controvertida legisladora, lo que dejaría la vía libre para la candidatura a Alejandro Encinas o Alejandro Gertz Manero, que sí serían rivales de peso para los candidatos del PRI y del PAN, y cuya postulación forzaría a la dirigencia del Sol Azteca a frenar su alianza con Acción Nacional y a respaldar al abanderado de la izquierda.

Ortega debe rechazar la alianza con el PAN sí quiere que el PRD gobierne el Estado de México. De lo contrario, aun cuando se pudiera dar un remoto triunfo de un candidato respaldado tanto por panistas como por perredistas en esa importante entidad, quien gobernaría sería por supuesto Acción Nacional y una vez más le tocarían a los chuchos sólo las migajas del botín electoral.

También, el resultado de la sucesión en la dirigencia nacional del PRD será fundamental en este proceso. Tanto el jefe del gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, como el propio López Obrador, han manifestado su respaldo al ex gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel, para que se convierta en el próximo líder del Sol Azteca. El tabasqueño confía en que un PRD en manos de Cárdenas Batel sería una garantía de que no habría alianza con el PAN en el 2012, por “congruencia histórica”.


Mientras tanto, la dirigencia nacional del PAN que encabeza César Nava mantiene su lucha contra la reforma electoral mexiquense en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), con el respaldo de los presidentes nacionales de Convergencia, Luis Walton Aburto, y de la Revolución Democrática, Jesús Ortega Martínez. Nava se reunió con el ministro Ramón Cossio Díaz, con quien abordó la prohibición de las candidaturas comunes, las nuevas reglas de insaculación de ciudadanos, las facultades de la unidad de fiscalización de los recursos de los partidos, así como la disminución de los tiempos de precampaña y campaña electoral, elementos todos que dan una gran ventaja electoral al priísmo en tierra mexiquense.

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