lunes, 24 de mayo de 2010

Lo de Paulette, homicidio; lo de Fernández, diáfano auto-secuestro

Por María Teresa Jardí

Lo de Paulette fue un suicidio ayudado por un colchón y una pared, es “la sesuda conclusión” a la que llega “El Babas”, que funge, todavía, como procurador del Estado de México. Lugar gobernado por un impresentable, al que Televisa ha decidido convertir en sucesor del usurpador, al que antes había colaborado a imponer, al alto costo de la destrucción del país. Y todo porque en las aguas revueltas los negocios ilícitos hacen más ricas a las mafias adueñadas del poder.

Un colchón responsable ayudado por el abultamiento de varios bolsillos, es claro.

De rodillas podrían empezar a pedir los legionarios, la santificación de Paulette. No habiendo despedido el cadáver, a lo largo de nueve días, ni el menor de los olores, a pesar de haber dormido incluso a su lado visitantes ni habiéndose logrando la detección del cadáver ni por parte de la madre, ni del padre, ni de los “sagaces” reporteros televisivos sentados al lado. Vamos, que ni de los perros que, esos sí, habrían alertado incluso sin olor podrido. Porque es de suponer que les habrán entregado una prenda con el olor de la niña. De los policías a la mexicana y de los de la DEA y de los del FBI tan cooperantes, como otras instituciones, ya se sabe que donde manda capitán nada tienen que decir los marineros, aunque se vea que el capitán lleva el buque a pique. En olor de santidad. Madre mía y luego hay quien no crea en los milagros. Sí señores. Propongo que la vedette Televisa, que remplaza a la anterior, por ahora, en “los amores” del impresentable pirruris que quiere imponernos la televisora, usurpando también, porque de otra manera está en chino, como continuador de la escalada de violencia encubridora de los muchos negocios, ilícitos todos, con los que se enriquecen en México las familias mafiosas integrantes de la clase política-empresarial, a la mexicana, como si fueran faraones. Propongo que sea usada por “La Legión” —que de Cristo nada— para sustituir con esa santificación la iniciada del anterior Papa, encubridor, como el actual, de los crímenes cometidos por Maciel —la lana es la lana—, por ahora imposible de ser continuada.

Contra Paulette cometieron un claro homicidio: los padres. Un claro homicidio encubierto por familiares y autoridades. Es probable que sólo hayan pretendido chantajear al rico abuelo haciéndole creer que se trataba de un secuestro. Pero pudieron esconderla en un lugar seguro sin necesidad de que, en el mejor de los casos, se les ahogara. Igual y ellos mismos la ahogaron o la drogaron para que no llorara en el lugar donde la tuvieron escondida. Eso de que no se movió el cadáver ni el crédulo espectador televiso se lo cree.

Bazbaz se prestó, como antaño hizo su impresentable antecesor en el caso del asesinato del hermano de Carlos Salinas, que también a la familia, nos hizo saber de inmediato, involucraba, a dejar impune el homicidio en contra de la menor doblemente vulnerable por su incapacidad, producto, quizá, del alcoholismo de los padres. Aunque, claro, premiado Navarrete con el cargo de “legislador”, con aquello del fuero garante de la impunidad a modo del sistema. Fuero con el que también será premiado Bazbaz. Fuero garante de la misma impunidad otorgada a los criminales dejados impunes, aunque se haga el ridículo. Qué tanto es tantito, con la cartera bien llena. Un claro auto-secuestro, el de Fernández de Cevallos, saben, los de a pie, en Querétaro. Mañana les cuento.

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