domingo, 13 de diciembre de 2009

Juanito se rajó



El día del estreno se antojaba complicado que Juanito hiciera comedia: minutos antes de la tercera llamada, la Asamblea Legislativa del DF nombraba a Clara Brugada delegada legítima en Iztapalapa, por lo que Rafael Acosta volvía a ser un don nadie despojado de todo el morbo inicial.

Dom, 13/12/2009 - 05:37

Fotos: Sara Escobar¡Ay Juanito, no te rajes!, dura casi dos horas, pero Rafael Acosta, el “actor” invitado, sólo aparece 10 minutos con 6 segundos: Los seis segundos al inicio (cuando dice “ah chingá, ¡ya empezó la obra!”), y diez minutos en el segundo acto, periodo en el que El Caballo Rojas —en su papel de borracho— se la pasa humillándolo. “¿En dónde te imaginas estar en diez años?”, pregunta el cómico a lo que el iztapalapense responde, ya no sabemos si en serio o a chacota: “Voy a ser candidato a la Presidencia de la República”. Su interlocutor lo remata sin piedad con un “ahora, ya cualquier pendejo quiere ser presidente”.

Cuando se esperaba que la primera función del montaje de estreno en el Blanquita fuera tumultuaria, diez minutos antes de iniciar sólo unas cien personas, de las cerca de 800 que recibe el inmueble, esperaban sentaditas a que el espectáculo iniciara. En la explanada del teatro, un grupo de 10 pejistas-brugadistas-leninistas hacían intentos por reventar el acto y se desgañitaban con voz aguardentosa: “¡No lo venga a ver, no lo venga a ver, ese Juanito no es un actor, es una puta de cabaret!”. Incluso, algunos de ellos pagaron su boleto para denostar al personaje, aunque para su desgracia adquirieron de gayola, por lo que sus consignas llegaban ya muy apagadas al escenario.

Pero el más afectado por la renuncia del Juanete no fue él mismo, sino el tan anunciado espectáculo. “¡Hubiera hecho sabadazo para renunciar hasta el lunes!”, se lamentaba el primer actor Rafael Inclán, sentado en la fila 10 al lado de quien esto escribe. No es lo mismo tener al delegado de Iztapalapa que a un don nadie, un pelele, que incluso tuvo que despedir a El Caballo como su secretario de Cultura, ante las nuevas circunstancias. Por eso es que Alberto Rojas (quien sí mantuvo al de la bandita tricolor en su puesto) sacó su frustración en los diez minutos que tuvo como su patiño al Juanito —vestido ridículamente de azteca—, y al cual casi no dejó hablar.

Más que una obra, ¡Ay Juanito, no te rajes! es teatro de revista en el que se presentan diversos números musicales, un mago, sketches, el ballet de Roberto y Mitzuko, un monólogo a la stand up comedy a cargo del comediante Jaime Rubiel y sólo faltó que una cabaretera llegada de los años setenta hiciera su exitoso numerito para que el presidente en turno le pusiera casa chica.



El show vale la pena simplemente por ver a Benito Castro en su papel de un Jesús Martínez Palillo celestial, quien pide la anuencia de San Pedro para bajar a la tierra a ver cómo han dejado a su México los políticos a los que siempre odio y martirizó. En el largísimo sketch de Palillo, Benito aprovecha para caricaturizar sin piedad a todos los partidos y a todos los políticos de los últimos 30 años. “A Calderón la gente ya le dice Lipe, porque le perdieron la Fe”. Castro repite en el segundo acto con un sketch un poco más flojo y convencional dedicado a las mujeres y con el cual se bajó el telón.

¡Ay Juanito, no te rajes! es un fraude en muchos sentidos. No es una obra de teatro, el invitado de honor (que incluso prestó su nombre para el de la puesta en escena) es reducido a su mínima expresión y de Juan sin miedo, pasó a ser Juanito Alimaña. Al final, una vez más este show se prestó para que la familia y los cuates de Alberto Rojas tuvieran chamba el fin de semana, a costa del ex delegado de Iztapalapa.

Primero fue el AMLO. Después Clarita la Brugada. Enseguida entraron las televisoras. Más adelante el PAN vía Mariana Martín del Campo. Y de viernes a domingo fue Alberto Rojas El Caballo quien usó, exprimió, y jugó con los sentimientos del que, sin duda, será el personaje del año en la política mexicana. El Ceniciento Rafael Acosta, quien no tarda en regresar a vender paletas a su humilde esquina de Santa Martha Acatitla.
¿Cómo no quieren que a la mera hora se raje?

1 comentario:

Hassan George dijo...

Y además Juanito visitó a la Virgen en la Villa... o al menos eso intentó:

http://www.youtube.com/watch?v=vH8LPNyCwVk

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