jueves, 3 de diciembre de 2009

Banco de México: sucesión y vodevil



México SA

Guillermo Ortiz: muerto de la risa

Fox y Calderón: amenaza incumplida

Carlos Fernández-Vega
Guillermo Ortiz debe estar muerto, pero de la risa. Once años después de la estridente amenaza panista de quemarlo en hoguera pública con leña verde, el gobernador del Banco de México no sólo se carcajea, sino que es una excelente prueba viviente del incumplimiento del Partido Acción Nacional y del ya tradicional doble discurso de sus dirigentes, es decir, de la agrupación política en conjunto y de sus líderes” más “connotados”, quienes dijeron “ni un paso atrás” en la decisión de sepultar al otrora sudoroso funcionario financiero, mismo que está más vivo que nunca.

A finales de 2003 la oportunidad de reivindicarse se le presentó a Vicente Fox, uno de los más sonoros detractores de Guillermo Ortiz, pero el de la lengua larga y las ideas cortas obviamente la desaprovechó; ahora, a finales de 2009, en bandeja de plata se le presenta a Felipe Calderón, otro escandaloso maldiciente (en su momento) del ex secretario zedillista de Hacienda y operador salinista de la privatización de las otrora sociedades nacionales de crédito, su posterior “rescate” (zedillista) y su rápida extranjerización (zedillista y foxista) de la banca comercial del país. Y todo apunta a que el actual inquilino de Los Pinos hará lo mismo que el presidente ranchero.

Así es: pendencieros de saliva, brabucones de cantina, Felipe Calderón (a la sazón presidente nacional panista), junto a Vicente Fox y una banda blanquiazul de camorristas de mentiritas, amenazaron pública y sonoramente: el PAN no “legalizará” la deuda del Fobaproa y la creación del IPAB “si Guillermo Ortiz Martínez no renuncia al cargo de gobernador del Banco de México; ni un centavo para el servicio de la deuda del Fobaproa”, si Zedillo y sus guajiros priístas desatendían su exigencia. Pues bien, los panistas “legalizaron” tal débito, aprobaron la creación del IPAB, y Ortiz como Johnny Walker: no sólo se mantuvo como gobernador del Banco de México, sino que el propio Vicente Fox, ya como inquilino de Los Pinos, lo ratificó para un segundo periodo, mismo que vence el 31 de diciembre, y a escasas semanas de que ello acontezca el propio Ortiz ha declarado que aceptaría un tercer periodo “en caso” de que el “haiga sido como haiga sido” decida relegirlo.

Entonces, va el contexto para refrescarle la memoria al actual inquilino de Los Pinos: el 9 de diciembre de 1998 Felipe Calderón, entonces presidente nacional del PAN, aseguraba que su partido “no votará a favor de la propuesta oficial sobre el Fobaproa (...) si Guillermo Ortiz Martínez no renuncia al cargo de gobernador del Banco de México; es su bronca”. Ese día la directiva panista sostuvo dos reuniones –en una estuvo presente el gobernador de Guanajuato, Vicente Fox, y el ex candidato presidencial Diego Fernández de Cevallos– con los dirigentes de sus fracciones parlamentarias, en la que determinaron “no aprobar ni un centavo para el servicio de la deuda del Fobaproa”. Incluso, Carlos Medina Plascencia –a la sazón líder de la bancada en San Lázaro– decía que “Ortiz Martínez no es un chivo expiatorio para darle una salida al Fobaproa; más bien es un chivo en cristalería”.

Un día después, Calderón reiteraba que su partido “no dará marcha atrás en su exigencia de que renuncie el gobernador del Banco de México y no votará en la Cámara de Diputados el Fobaproa”, y reprendía a los banqueros por su apoyo a Guillermo Ortiz. Aseguraba, también que “el problema bancario y financiero es producto de la ineptitud gubernamental (...) que ahora implica causar un daño irreversible para muchas generaciones; se desecha por improcedente la iniciativa y pretensión del Ejecutivo (Ernesto Zedillo) de convertir a deuda pública los pasivos del Fobaproa. ¡No al Fobaproa!...”
Ese mismo 10 de diciembre de 1998 se conoció que el PAN “cedió en su demanda de que renuncie el gobernador del Banco de México, y llegó a un acuerdo con el Ejecutivo en torno al Fobaproa, lo que (...) fue negado tajantemente por el PAN. Sin embargo, los priístas apuestan a que Medina Plascencia maneje bien la situación al interior de su bancada, y el dictamen que crea el IPAB se apruebe el 12 de diciembre. Parte del acuerdo PAN-gobierno era no difundir la concertacesión, pero un gobierno presionado y un PRI desesperado se encargaron de filtrar el convenio, negociado en el Club de Banqueros”. Además, el PRI y el Ejecutivo aceptarían algunas de las propuestas panistas, entre ellas las reformas para que el capital extranjero participara al 100 por ciento en los tres grandes bancos del país (Banamex, Bancomer y Serfin). El presidente de la Asociación de Banqueros de México, Carlos Gómez y Gómez anunció: tendremos Fobaproa este fin de semana”.

Y lo tuvieron el domingo 13 de diciembre de 1998. Ese día el secretario general adjunto del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, Germán Martínez, presumía: “ha quedado cerrada la herida, pues se terminó el debate del Fobaproa... ya no podrán seguir lucrando con el Fobaproa... los panistas seguiremos cerrando las heridas de los problemas nacionales”. El mismo día Felipe Calderón justificó la aprobación del Fobaproa-IPAB por parte del PAN: “si no se hubiera aprobado la iniciativa el sistema financiero mexicano hubiera quebrado, el peso mexicano hubiera dejado de tener el apoyo del Banco de México, y se hubieran registrado efectos mucho más graves que su costo fiscal actual de 320 mil millones de pesos... el panismo pretende reducir hasta la mitad el saldo...” (en noviembre de 2009 dicho costo se aproximó a 800 mil millones, sin considerar los pagarés que, con el voto panista, se entregaron a cuatro grandes bancos, tres de los cuales se extranjerizaron).

La crónica periodística de ese día señalaba: “Calderón destacó que es inminente la salida de Guillermo Ortiz como gobernador del Banco de México, y de Eduardo Fernández de la presidencia de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (que sólo dejó esa posición al cierre del sexenio zedillista). La conferencia de prensa de Calderón fue apresurada, pues al dirigente nacional del PAN le urgía presenciar la final del partido de futbol entre Necaxa y Chivas... Cinco de los seis gobernadores panistas en el país, Vicente Fox, Fernando Canales Clariond, Ignacio Loyola, Alejandro González Alcocer y Felipe González –no asistió Alberto Cárdenas Jiménez– se presentaron en la sede nacional del blanquiazul para apoyar al Comité Ejecutivo, a los diputados y senadores en torno a las decisiones que adopten relacionadas al problema bancario y financiero en el país”.

Las rebanadas del pastel

Pues bien, 11 años después Calderón puede pasar de la amenaza a los hechos, o proceder como acostumbra: incumplir y ratificar a Ortiz en el Banco de México.

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