domingo, 5 de julio de 2009

Miles de capitalinos exigen castigar a los culpables del incendio en la guardería ABC


Mariana Norandi

Sobraban las palabras. Una manta sin ninguna consigna, sólo 48 angelitos dibujados, con los nombres de los niños muertos a causa del incendio de la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora. Coronas de muertos, globos con forma de corazón, padres de familia con osos de peluche, muñecas y carritos. Y, sobre todo, muchas imágenes de rostros de criaturas menores de cuatro años, retratadas para el recuerdo familiar. Fue una marcha en la que miles de vecinos del Distrito Federal quisieron expresar su enojo y exigir justicia.

Desde las nueve y media de la mañana los capitalinos comenzaron a reunirse frente a las oficinas centrales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para sumarse a la marcha, a la que denominaron Por nuestros niños y niñas, contra la impunidad.

Nadie representaba a ninguna organización social ni política. Sólo eran ciudadanos de la más diversa índole –actores, cantantes, dramaturgos, académicos, amas de casa, abogados, estudiantes, jubilados y comerciantes– que querían solidarizarse con el dolor de los padres de familia que perdieron a sus hijos en el incendio y exigir “castigo ejemplar para los responsables”.

“¿A quiénes encubren?”

Muchos portaban cartulinas con preguntas que, hasta el momento, no tienen respuesta: “¿Quiénes son los dueños de las guardería?”, “¿155 mil pesos por un niño muerto?”, “¿A quiénes encubren Bours y Calderón?”

Otros exhibían fotos de las víctimas, y había quien repartía crespones entre los asistentes.

A las diez y media llegó la representación de padres de los niños fallecidos, integrada por Francisco García y Patricia Duarte, progenitores del pequeño Andrés Alonso, y Manuel Rodríguez y Marta García, de Emanuel.

Con retratos de sus hijos, encabezaron la manifestación, que en ese momento partió hacia la sede de la representación del gobierno del estado de Sonora, ubicada en Goldsmith 228, colonia Polanco.

“Esperamos que la Suprema Corte tome cartas en el asunto, que se agilice la investigación de este caso y no quede en el olvido”, comentó García Quintana.

Agregó que no quiere el millón 400 mil pesos que el Ejecutivo estatal, Eduardo Bours, ofreció a los padres de las víctimas a cambio de ceder los derechos de la demanda civil, porque “para mí la vida de mi hijo no hay dinero que la pague, era mi tesoro y lo único que quiero es justicia ejemplar”.

Con los gritos de “¡Justicia!” “¡Asesinos!” y “¡No están solos!”, el contingente fue engrosando sus filas a medida que avanzaba por Paseo de la Reforma hasta alcanzar, según la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, mil 200 asistentes, y 5 mil de acuerdo con los convocantes.

Entre los asistentes se encontraban las actrices Ofelia Medina y Carmen Huete, el dramaturgo Humberto Robles, la senadora Rosario Ibarra de Piedra y la cantante Hebe Rosell, quien mientras marchaba entonó un arrullo jazzístico muy acorde con el espíritu de la marcha.

Al pasar por la exposición de campanas instalada en Reforma, algunos manifestantes las hicieron repicar con tono fúnebre.

Al mediodía, los manifestantes llegaron a la representación del gobierno de Sonora. Allí, la vocera del Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de Junio, Catalina Soto Cota, leyó un manifiesto, en el cual se exigió que el Estado proporcione atención médica especializada y de por vida a todos los niños lesionados en el incendio de la guardería ABC.

Mediante ese documento también se demandó la cancelación inmediata de todos los contratos de subrogación de las guarderías del IMSS en manos de particulares. Otro reclamo fue que, una vez realizadas las investigaciones, sea demolida la bodega en que se instaló la guardería ABC para construir en su lugar un hospital. Pidieron además hacer un monumento en memoria de los niños fallecidos.

Luego Ofelia Medina tocó la puerta del inmueble del gobierno estatal, pero nadie abrió. Francisco García Quintana leyó una carta enviada para este acto por Guadalupe Navarro Ibarra, mamá de la niña Emilia Fraijo Navarro, fallecida a causa del siniestro.

En la misiva, Navarro agradeció el apoyo ciudadano y expresó su repudio a “la ayuda” partidista, “por estar manchada de la sangre de nuestros hijos”.

“Nuestras manos apuntan, con dedo inquisidor, a los responsables de esta tragedia. Están aquí en Sonora y allá en Los Pinos. Juntemos fuertemente todas nuestras manos, porque después del 5 de julio nuestros gobernantes también utilizarán las suyas, pero para tratar de echarle tierra al caso del guardería ABC, y no lo permitiremos.”

Finalmente, todos los juguetes, veladoras, biberones, carriolas, peluches, cartulinas, ropa infantil, cobijas, muñecas y peluches fueron depositados a modo de ofrenda a las afueras del edificio oficial. Allí quedaron las fotos, y también las demandas.
Bours “ofrece manzanas envenenadas”

Enrique Méndez y Ulises Gutiérrez Enviado y corresponsal

Hermosillo, Son., 4 de julio. Más de 10 mil personas vestidas de blanco participaron esta noche en la quinta marcha en demanda de “justicia ya y castigo” a los responsables de la muerte de 48 niños en la guardería ABC, subrogada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

“Estamos aquí para exigir, no para pedir, que se haga justicia, y de todas las formas para que esto no quede impune”, se expresó anoche al final de la marcha, la más nutrida de las cinco en un mes desde la tragedia.

Durante casi dos horas y media, miles de ciudadanos, encabezados por los padres de familia, caminaron desde la guardería por las calles de esta capital, y al llegar al parque Emiliana de Zubeldía, frente a la Universidad de Sonora, más de mil personas recibieron con aplausos la movilización silenciosa.

Como en la marcha anterior, el ayuntamiento apagó las luces de la plaza durante 10 minutos. “Pueden apagar las luces, mas no nuestras voces”, fue el clamor.

Manifiesto a la nación

En un manifiesto a la nación, leído por la profesora Catalina Soto, la sociedad sonorense exigió “justicia ejemplar e imparcial a todos los culpables del asesinato y lesiones a nuestros niños y niñas, reparación del daño moral a través del pago de indemnizaciones de acuerdo con el daño, y atención médica especializada de la más alta calidad para todos los niños convalecientes”.

Patricia Vázquez, madre de Andrés Alonso García, aseguró que el gobierno del estado y el federal apuestan al olvido.

“Pero están muy equivocados. Lo vamos a recordar día con día, mes tras mes, año con año. A mi hijo lo mató la impunidad y la corrupción que privan en este maldito país. Ahora, ¿qué hago sin mi hijo? Mi corazón está muy lleno de amor por él, mi cerebro lleno de recuerdos hermosos, pero mis brazos están vacíos. ¿Qué hago sin él?”, expresó entre lágrimas.

En el manifiesto se cuestionó el contraste entre la agilidad de la justicia para perseguir a luchadores sociales y jóvenes y cómo el gobierno del estado y el federal han demostrado, “hasta la ignominia, la falta de voluntad para detener a los responsables”, y se expresó que el incendio demostró la incapacidad del Estado para cuidar a la niñez, y reflejó a un Presidente de la República que dicta la procuración de la justicia “tope donde tope”, pero la declaración “se estrelló con el muro de complicidades”, y a un gobernador, Eduardo Bours Castelo, “que en vano pretende comprar nuestras conciencias, ofreciendo manzanas envenenadas, burlándose de nuestra pobreza”.

“¡Justicia, justicia, justicia!”, gritaron las más de 10 mil personas concentradas en la plaza. Abraham Fraijo, otro de los padres, pidió a la sociedad no alejarse de ellos, y mantenerse en la lucha. “¡No están solos, no están solos!”, fue la respuesta.

Reprochó que el gobierno del estado y el IMSS pretendan arreglar la muerte de los 48 menores con una indemnización económica. “Aunque me den todo el dinero del mundo, mi hija no va a regresar. Ellos tienen que cambiar. Nosotros ya cambiamos. Tenemos el derecho de tener un gobierno que trabaje para todos, y a no dejarnos. No es justo que tuvieran que morir 48 niños para que se dieran cuenta de las estupideces que están haciendo”, señaló.

La muerte de los pequeños, abundó, se debió a los intereses y a la avaricia de unos cuantos, “para quedar bien entre ellos, porque les importa un bledo lo que les pasó a nuestros hijos, y eso no es justo. Estoy seguro de que se uno de sus hijos estuviera en esta guardería, se hubiera solucionado. Cómo es posible que hasta después de un mes apenas solicitaron la aprehensión de los dueños. ¡Qué casualidad que les dieron tiempo para escapar! Quiero ver que en los próximos tres días los arresten y estén en la cárcel”.

Fabiola Domínguez, madre de Fernanda, una de las niñas heridas, dada de alta aun cuando inhaló gases tóxicos y quien ya no recibe atención, cuestionó el profesionalismo de los médicos legistas de la procuraduría estatal y exigió atención de especialistas de la ciudad de México.

“Mi hija sí está afectada y no me callo ya. Porque si antes tenía miedo, ya no tengo miedo de gritar y voy a seguir gritando. ¡No nos vamos a dejar! Me preguntaron: ‘¿estás grillando?’ ¡No, estoy exigiendo el derecho de mi niña, nada más!”

Al final, el niño José Francisco Angulo, sobreviviente del incendio, fue presentado por sus padres, y se demandó también en su nombre no dejar la lucha en reclamo de justicia.

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