martes, 9 de junio de 2009

La culpa es del cooler



Astillero
La culpa es del cooler

Versiones calientes

Margarita desconoce

Julio Hernández López

Es la historia de ¿siempre?: serios, con aire medidamente trágico, los funcionarios hacen como que se preocupan y en seguida prometen investigaciones a fondo, caiga quien caiga, hasta las últimas consecuencias (en Hermosillo, alguno de esos vividores se lució hablando de que no habrá inalcanzables”). Por lo pronto, el principal sospechoso y aspirante al paredón social es el cooler, el sistema de refrigeración de una bodega de la secretaría sonorense de Hacienda que se habría calentado de más, al grado de que chispazos habrían caído sobre inocentes documentos oficiales e iniciado un incendio que se extendió al local adjunto, en el que sobrellevaban el tiempo de espera de sus padres unos bebés hacinados, peor que en granjas Bachoco.
Menos dados a la benevolencia interpretativa, los sonorenses comenzaron a conocer ayer mismo las versiones de vecinos del lugar que aseguran que en esa bodega gubernamental se almacenaban expedientes relacionados con progresos patrimoniales de funcionarios de alcurnia, con pillerías fiscales detectadas y negocios hechos al amparo del poder, tesoros de fin de sexenio de los cuales acomedidas manos habrían pretendido deshacerse mediante un piadoso incendio intencional, que se habría salido de control y se habría extendido a la continuación de esa bodega que es la ahora tristemente célebre guardería ABC; también se habla de que en esos lugares cerrados se “ordeñaban” vehículos oficiales para suministrar combustible a los equipos de campaña del candidato priísta, Alfonso Padrés, y, por último, hay quienes aventuran que a sabiendas de esas condiciones de natural incriminación hacia el priísmo, genios electorales contrarios al tricolor gobernante en la entidad hubieran generado un incendio delator que se habría extendido por accidente a la antedicha guardería.
En todo caso, lo mejor sería confiar en los dichos del amigo que Felipe habilitó nomás por eso como director general del Seguro Social, Daniel Karam, quien aseguró en Hermosillo que el pasado 26 de mayo se habían revisado las instalaciones de la ABC y todo estaba en orden (ahora, Karam pretende culpar de esa “revisión” a la dirección de Protección Civil del municipio de la capital sonorense). Miembros del circulito íntimo que son colocados en el manejo de recursos y poder que jamás soñaron, fanáticos de las doctrinas excluyentes y clasistas en que son educados en la trágica escuela de cuadros del calderonismo que ha sido el ITAM. O panistas militantes que son premiados con el primer cargo a la mano, como la responsable de las guarderías del Seguro Social a escala nacional, la sonorense Carla Rochín Nieto.
Pero, volviendo a lo importante: pinche cooler (y los funcionarios cooleros), que tal vez acabe siendo el gran culpable y el único sancionado importante, porque, por lo pronto, la gran mayoría de los medios nacionales de comunicación han cuidado el apellido Gómez del Campo y apenas lo han rozado con el pétalo de referencias sin contexto ni ahondamiento de circunstancias, como si la relación familiar de una de las tres concesionarias de la guardería ABC con la esposa de Felipe Calderón fuese un simple dato accesorio, sin sentido ni implicaciones en el banquete de la riqueza nacional a la que se han sentado, por la fuerza del poder ilegítimo y de las negociaciones interpardistas, diversos miembros de las firmas Calderón, Hinojosa, Zavala y Gómez del Campo, decentísimos beneficiarios del grotesco remedo de democratización que por la vía de una insustancial alternancia partidista ha creado una clase política blanquiazul vorazmente volcada sobre los negocios, las concesiones y los privilegios, como los Fox, los Quesada, los Sahagún y los Bribiesca, pero no sólo ellos, sino también los grupos de elite del perredismo y no se diga del priísmo, con casos trágicos de sustitución de valores cívicos y compromisos ideológicos en el caso del sol azteca y de la izquierda electoral en general. Negocios, negocios, negocios, es la consigna de la “decentísima” derecha familiar, del priísmo empedernidamente corrupto y de la izquierda electoral que, por ejemplo, mantiene el poder en el Distrito Federal mediante mafiosos arreglos y corruptos manejos de recursos que producen diputados locales y jefes delegacionales grotescamente incultos, insensibles y rapaces. Anoche mismo, Margarita Zavala hubo de salir al paso de los señalamientos de emparentamiento con Marcia Gómez del Campo, aceptando una relación distante de cualquier concesión o tráfico de influencias: “efectivamente, hay un parentesco (...) aunque yo no la conozco personalmente, tengo entendido que tenemos un bisabuelo en común”. Por la mañana, el gobernador Bours había dicho a Carmen Aristegui: “Marcia Gómez del Campo tiene un parentesco, entiendo, con la señora Zavala, efectivamente. Cuando ha venido aquí a Sonora la saluda. Hay una identificación familiar”.
Por cierto, el pasado 31 de mayo se publicó en la sección de sociales de El Imparcial, de la capital sonorense (www.elimparcial.com/EdicionDigital/EdicionImpresa.aspx?Fecha=2009/05/31) la siguiente información: “Rodeada de cariño celebró 80 años de edad doña Mercedes Gómez del Campo de Zavala, madre de Margarita Zavala de Calderón, quien acompañada de su esposo el presidente de México Felipe Calderón Hinojosa y de sus hijos, arribó al festejo durante el cual se hicieron acompañar de familiares y amigos, entre los cuales estuvieron Jorge, Soledad, Marcia y Roberto Gómez del Campo, así como Carlos Gómez del Campo, Florencia Laborín, Marina Leyva de Gómez del Campo y Jerónimo Gómez del Campo, compartiendo este bonito evento familiar”. La fiesta fue el sábado 23 de mayo, en el Colegio de la Asunción, en la ciudad de México, y doña Mercedes estuvo acompañada de su esposo, el abogado Diego Heriberto Zavala.

Y, mientras los dueños del negocio del futbol profesional mexicano temen “una catástrofe” en términos mercantiles si la Salación Mexicana no va al Mundial, ¡Hasta mañana, mientras el pacto federal ve encañonarse a policías en Monterrey!


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