miércoles, 22 de octubre de 2008

¡ Ay, este pobre hombre nomás escupe...Mierda !

¿Locos lindos?

Un amigo argentino me explicó alguna vez su teoría de que en la vida existen dos clases de locos: “Los locos lindos y los locos de mierda”.

¿En qué clase de locura debería encuadrarse la inminente reforma de Pemex? Veamos:

a. El gobierno presenta una reforma para promover la “inaplazable, determinante” inversión privada en el sector. Y pierde. Ayer se expuso aquí cómo el esencial artículo 61 de lo que será la nueva Ley de Pemex, no sólo no la fomenta, sino complica las insatisfactorias posibilidades existentes. Aún así, el gobierno celebrará la reforma con la medianita expresión de que es “la posible, que sí sirve y bienvenido el acuerdo democrático”. ¿Se salvaron las reservas que ya sólo vivirían siete, nueve años?

b. El partido en el poder ni siquiera pinta en esta hipotéticamente crucial reforma. La jerarquía: Beltrones, López Obrador, Navarrete, Labastida, Monreal... ¿En dónde hay un blanquiazul?

c. El PRI impone su mayoría de facto y juega todas las bandas posibles entre la inversión privada moderna y el estatismo esclerótico. Muestra el músculo, pero engendrará una reforma que no le servirá de gran cosa si gana las elecciones en 2012. Lo sabe.

d. El PRD se creerá ganador, pero difícilmente alguien le validará el triunfo. El triunfo no se percibirá como del partido, sino como el de uno de sus grandes antagonistas: Andrés Manuel López Obrador.

e. El lopezobradorismo parece no saber qué hacer con la victoria política, sacada a base de chantajes y, sí, talento opositor. Cuentan que López Obrador preguntó en una reunión el lunes en la noche, no se sabe si en broma o en serio, cómo le pueden hacer todavía para tirar esta reforma.

Que me disculpen, pero esta, esta, es una locura de mierda.

gomezleyva@milenio.com

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